viernes, 17 de octubre de 2014

Yo me quedo con la carcajada de Adriana




   Lisandra Romeo Matos
   Una mirada humanista a  los Cinco Héroes y el anhelo de acercarlos al tacto y al corazón de cada persona justa, subyacen en el libro Retrato de una ausencia, de los jóvenes periodistas Nyliam Vázquez y Oliver Zamora.
   De reciente publicación en Cuba, ha llegado como una suerte de revelación intimista, un asomo a la vida familiar de Gerardo, Ramón, René, Antonio y Fernando; pero también como una ventana para observar más allá de los hechos que los impulsaron a luchar contra el odio y la muerte.
   Y es que los autores lograron plasmar la esencia de esos patriotas en todas las páginas; mostraron a los hombres de carne y hueso, a los hijos, esposos y padres que son o sueñan ser, como Gerardo, obligado a permanecer de por vida en la frialdad de una celda, sin permitírsele siquiera la visita de Adriana, a quien el reloj biológico le está marcando cada segundo en contra, en su deseo de tener un hijo.
   Por eso -asegura Nyliam- no podía faltar en este texto la personalidad de cada uno, sus historias desde ángulos diferentes, porque ellos son resultado de una circunstancia nacional común: cinco hombres con un pensamiento muy coherente aún cuando haya, desde el momento en que los mandaron a prisiones distintas, una intención de resquebrajar esa unidad.
   Pero el espíritu de cohesión no ha desaparecido, continúa demostrándose en René y Fernando, quienes regresaron a la tierra amada después de cumplir hasta el último minuto de sus respectivas condenas, y siguen desde aquí “guerreando” por la libertad de sus hermanos de causa.
   No por gusto en este retrato predominan los rostros de los Héroes y familiares, captados en fotos y palabras que muestran el dolor intrínseco, pero a la vez la esperanza constante y la voluntad de lucha de esas personas que “se levantan, porque sacan fuerzas de donde no las hay, porque saben que ellos no están ausentes”, como asevera Nyliam, “posiblemente no haya hombres más presentes”.
   En la búsqueda de cada una de esas anécdotas e historias quedaron huellas profundas en nosotros, afirma la joven periodista, pero “yo me quedo con la carcajada de Adriana, con su optimismo de ver a Gerardo, de abrazarle y besarle un día no muy lejano”, aunque la “justicia” norteamericana lo sentenció a dos cadenas perpetuas más 15 años.
    Al igual que el amañado proceso legal al que fueron sometidos Los Cinco en Miami, hervidero de grupos violentos que buscan acabar con la Revolución, también el libro recoge escenas impactantes de crímenes fraguados por terroristas tristemente célebres como Luis Posada Carriles, quien pasea libremente por las calles de esa ciudad norteamericana.
    Tal y como enuncia Oliver, “esos patriotas cubanos estaban en Miami por razones históricas, son producto de la necesidad de un país de defenderse” y por eso la opinión pública, sobre todo la estadounidense, debe conocer de esos actos terroristas que segaron miles de vida, incluyendo la de cientos de niños.
   Es por ello la importancia del primer capítulo, para que la gente que no conoce el caso tenga una lectura completa de lo que ha sido esta batalla por la liberación de Los Cinco, remarcó el analista de temas internacionales.
   Al preguntarle qué no podía faltar en el título, fue rotundo: la solidaridad internacional en torno a esta noble causa. Sería injusto que no hubiésemos incluido ese gesto tan heroico de quienes se han imbricado en esta historia como un cubano más, y que lo único que reciben a cambio es nuestra gratitud.
   Muchos libros se han escrito sobre Los Cinco, desde diversas aristas y maneras de contar el caso, pero sin dudas, este dejará una huella en la gente honesta y sensible a las causas justas.
   No obstante, el reto mayor es “lograr que esta obra rompa los esquemas serios, que han estado sembrados por mucho tiempo en el camino para difundir esta causa, de ahí dependerá el éxito de esta publicación”, aseguró René con el brillo de la esperanza en sus ojos.
   El ángulo humano de Retrato… ha sido lo que más ha impresionado a Fernando, quien también agradece infinitamente que personas jóvenes dediquen dos años de su vida a investigar todos los pormenores sobre Los Cinco para plasmarlos en un libro que pasará de mano en mano y de boca en boca, tocando las fibras sensibles del alma.
Los periodistas Nyliam Vázquez García (I) y Oliver Zamora, autores del libro Retrato de una Ausencia, firman ejemplares del volumen durante su presentación en el Museo Nacional de Bellas Artes, en La Habana, Cuba, el 6 de octubre de 2014. AIN FOTO/Abel ERNESTO

jueves, 9 de octubre de 2014

Este país es mío




   Edda  Diz Garcés
   Decir "este país" refiriéndose a Cuba es gramaticalmente correcto, y en ocasiones también lo es conceptualmente, pero deja de serlo desde el punto de vista ético cuando implica una crítica mediante un distanciamiento intencionado del hablante ante un problema o dificultad.
  Se torna entonces una expresión peyorativa, denostosa hacia la tierra donde nació, y no es justo. Lo mismo en una sala de espera de un hospital que en la bodega o la parada de la guagua, usted puede escuchar a personas quejándose de algo –con más o menos razón- y terminar diciendo, con un tono entre despectivo e indignado: esto solo sucede en "este país".
  Pudieran tener motivos serios para disgustarse y nadie les niega el derecho a quejarse, pero no para apuntar despectivamente desde un pedestal a su terruño y menos aún singularizar de manera negativa el asunto, como si exclusivamente aquí ocurriera algo semejante.
  Un ejemplo recurrente: demora en la atención en la consulta del médico de la familia, desesperante para cualquiera. No creo que a nadie le satisfaga perder el tiempo sea cual sea la causa, quizás por exceso de pacientes, por lentitud del servicio, porque se "coló" alguien u otras acciones injustificables.
  Mas, visto con otro prisma y no precisamente el que utiliza la mayoría de los susodichos indignados, es cierto que esto solo sucede en "este país": consultorios médicos en todo el territorio nacional -incluidas las zonas montañosas, pantanosas, intrincadas, donde "el diablo dio las tres voces"-, con enfermeras, médicos generales integrales, interconsultas con especialistas y otros servicios, para el ciento por ciento de la población cubana, de manera totalmente gratuita.
  Sin embargo, la intención o más bien mala intención de quien habla, obvia esas realidades, incorporadas por la sociedad cubana como algo natural, cuando son excepción en muchos otros lares, y solo ve la falta o el problema, lamentablemente presentes en muchos de los valiosos servicios que recibimos.
  Entonces viene la pregunta del millón que cualquiera puede hacerse: ¿conocerá el crítico a ultranza de "este país" la realidad de otros muchos, aunque sea por referencia? ¿habrá estado en muchos otros? Sinceramente, les he preguntado y por lo general ni me prestan atención, simulan sordera, o en el mejor de los casos, con un mohín de disgusto, ripostan: no, pero sé que "esto" solo ocurre en "este país"...
  Los que responden afirmativamente, por supuesto defienden la perfección impoluta de todo cuanto sucede allende las costas de "esta isla". Malas caras y hasta gritos en un aeropuerto internacional, robo del vuelto en un taxi o un mercado, demoras o insuficiente calidad en la prestación de un servicio, son experiencias vividas por muchos cubanos en otras naciones.
  Ello no justifica para nada su replicación en Cuba, que es y será siempre "mi país", con sus virtudes y defectos, que son también nuestros, míos. Y más que criticarlos desde la distancia, sería mucho mejor contribuir a resolverlos.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Con la melodía del alma


Leydis Tassé Magaña
Han pasado ya dos días de la memorable noche en que Frank Fernández tocó junto a la Sinfónica de Oriente en la Sala Dolores de Santiago de Cuba, y aún se escuchan en la calle, las frases de aprobación de un público complacido ante un espectáculo brillante. Y no es extraño, luego de poco más de dos horas con melodías nacionales y foráneas que parecieron situar al auditorio en una sala de conciertos de los siglos XVIII y XIX, o simplemente, en las nubes, porque quienes estaban sobre el púlpito, no se mostraban como músicos, sino como ángeles conducidos por otro ser superior: Guido López Gavilán.
Ese día la sala parecía más pequeña que nunca. Numerosas personas se resistían a abandonar el local por no disponer de un asiento. Así, con un brillo en los ojos, permanecieron durante toda la velada, levemente interrumpida por las varias ovaciones de pie ante tamaño talento. Quienes asistieron a “La Dolores” rieron ante el placer de la música y las jaranas del pianista. Otros, lloraron ante el “Ave María” dedicado a la madre que nunca lo vio tocar en público. 
Un Mozart, un Tchaikovski, y un Lecuona cobrabron vida tras el rápido movimiento de las teclas de un piano, en la cinética de los violines y cuanto instrumento se presentó. Frank se desdobló nuevamente, riendo, sudando y mostrando seriedad ante cada nota, simplemente, sintiendo la música. Tras cada pieza, unas breves palabras del pianista. De su voz vino el recuerdo para la Celia Sáncez heroína y también humana, para el Juan Almeida amigo, el “joven” músico santiaguero Enrique Bonne  allí presente, y para Santiago y su gente.
Han pasado dos días desde aquella noche, pasarán más, y se hablará de tal presentación. Esperanzador que con un Osmany García cantando a plaza abierta casi en el mismo horario en la ciudad, no pocos santiagueros hayan apostado por la música de concierto. Consolador que con la actuación del autor de “El Mekánico” o “El Chupi Chupi”, varios hayan elegido escuchar al compositor de “La Gran Rebelión” o “Tierra Brava”. Reconfortante tal decisión en estos tiempos en los que, parafraseando a Frank Fernández en una declaración tan aplaudida como su obra, lo que mejor se paga no es lo que más vale.  
Bravo para el maestro Guido, para la Orquesta Sinfónica de Oriente, y especialmente para el pianista, de quien merecidamente el Historiador de la Ciudad de La Habana Eusebio Leal sentenciara: “Es un artista de tal transparencia y fuerza mística que nos hace sentir anticipadamente que el alma se asoma a los límites del cuerpo”. Ciertamente, pudimos apreciarlo esa noche en Santiago, Fernández, más que por sus múltiples condecoraciones, su indiscutible trayectoria y el reconocimiento del público y la crítica de 38 países, es grande por derramar en el teclado, algo que no todos los músicos entregan: el corazón.  

viernes, 26 de septiembre de 2014

Mejorar, desde la humildad de cada persona



Octavio Borges Pérez

 Cuando contemplar una naranja hace sonreír, suele ser una buena señal.
  Quiere decir que se pudiera estar en ese punto donde las simples bellezas cotidianas conmueven, o casi se comprende el porqué de la fugacidad de la vida y se concibe que un gesto de aparente sencillez puede desencadenar todo un proceso de armonía y mejoramiento.
  Porque en esta aldea global, a merced de las redes sociales, el ciberespacio y otros medios tecnológicos que hacen pulular tanta información, parecería que el mundo se está desmoronando a pedacitos, que es una bomba de tiempo a punto de estallar, y nada puede mejorarse o cambiarse..
  Al menos, eso conviene hacer creer a los generadores de corrientes de pensamiento hegemonistas, bastante publicitadas hoy día.
  Pero remitámonos a la sabiduría de la Madre Teresa de Calcuta, quien dijo en su hora que la paz comienza con una sonrisa y también: “A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”.
  Bebamos de la sabiduría transmitida por legiones de hombres y mujeres humildes e iluminadores, en su brega con el mundo, con esa civilidad esencial que nos prepara para vivir en armonía con lo demás, reconocer y respetar lo diverso, y estar abiertos a las experiencias, formas de hacer y de explicarse el universo, de los otros.
  La maldad nunca lleva a nada bueno, es una forma corrompida de encarar la vida, un esfuerzo baldío, al que apelan quienes vienen del lado más oscuro de la condición humana.
  Eso, junto con la estolidez – carencia de razones y discursos-, la ignorancia, falta de solidaridad, tendencia fácil  a tomarlo todo por el lado más frívolo y no pensar por uno mismo, crean el caldo de cultivo para los mercaderes de las guerras, los falsos premio Nóbel de la Paz y los Mesías de pacotilla, que tratan de enrumbar a la humanidad a un callejón sin aparente salida.
  Por ello es bueno comenzar a mirarse por dentro desde la sencillez y elementalidad de la realidad más cercana, el entorno social y natural. Ello generará armonía y paz para la convivencia.
  Es bueno eso de conmoverse con la perfecta esfericidad de un fruto que quiere entrar en sazón o rechazar esas masacres planetarias impuestas por los poderoso, quienes quieren hacerlas pasar por inevitables.
  También, cuando se da la disposición a enrolarse en una campaña contra una epidemia letal en el otro confín del mundo.
   Pero se puede ser mejor ser humano al hacer algo más cotidiano y trivial, como echarnos al bolsillo ese papel arrugado hasta encontrar un cesto donde depositarlo, como contribución minúscula para que todo comience con una sonrisa.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

El bloqueo impacta cada vez más en las finanzas cubanas



Lissett Izquierdo Ferrer
   El recrudecimiento del bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos impacta cada vez más de forma negativa en la economía de la Isla y en el sector financiero las consecuencias son notables.
   El creciente aumento del cierre de cuentas por bancos extranjeros y de la limitación de negocios de entidades con la nación antillana, por burdas presiones y chantajes de la administración norteamericana, son ejemplos irrefutables de esto.
   Las normales relaciones entre instituciones bancarias resultan esenciales para garantizar recursos financieros que apoyen las políticas encaminadas al desarrollo de cada país, vínculos que se ven afectados en la Isla a causa de esa política injerencista.
   Por más de cinco décadas la esfera de las finanzas internacionales ha sido uno de los escenarios más visibles del intento de los Estados Unidos de restringir e intentar llevar al colapso a la economía nacional.
   Así lo destaca el informe que el 28 de octubre presentará Cuba ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en el que se recogen numerosos ejemplos de la implacable persecución a las transacciones financieras del país.
    Tal es el caso de la aplicación de sanciones por los sucesivos gobiernos del norte a entidades bancarias, de cualquier latitud, por realizar o intervenir de alguna forma en negociaciones con la Antilla Mayor.
   Ello deriva en obstáculos a futuras operaciones de inversiones  directas y compras de bienes para las arcas del archipiélago caribeño.
    De acuerdo con el documento, el caso más alarmante del actual período fue la reciente “mega –multa” de ocho mil 970 millones de dólares al banco francés BNP Paribas, uno de los más grandes de Europa, por violaciones de las regulaciones del bloqueo a La Habana y sanciones a otros países.
     En consecuencia, el BNP Paribas canceló sus relaciones con entidades de la nación, lo que constituye un freno adicional a los vínculos económicos bilaterales.
   Según declaración de la Cancillería cubana, este recargo, que constituye el mayor impuesto hecho por Washington en la historia, violenta las normas del Derecho Internacional y califica como una aplicación extraterritorial e ilegal de la legislación norteña contra una institución foránea.
   Con esta nueva medida punitiva, el gobierno del presidente Barack Obama supera a todos sus predecesores, al acumular penalidades contra decenas de entidades que sobrepasan los 11 mil millones de dólares, aplicadas al amparo de los diversos regímenes de sanciones, señaló la misma fuente.
    Por medio de leyes carentes de legalidad y legitimidad, prácticas como estas se repiten con connotaciones financieras difíciles de cuantificar, y que repercuten en un costo superior para los importadores nacionales, obligados a modificar sus usuales estructuras de cobros y pagos.
    A ello se añade la permanente afectación por la imposibilidad de emplear el dólar estadounidense como moneda de pago, y tener que utilizar otras divisas para materializar las transacciones, las cuales poseen fluctuaciones en sus tasas de cambio.
    De ahí que la presentación del informe “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos contra Cuba” sea para los cubanos una cuestión de respeto a su soberanía.