viernes, 22 de julio de 2016

Fidel y un “26” en la memoria espirituana

Israel Hernández Álvarez
   La noticia la hizo pública la entonces Agencia de Información Nacional (AIN), el 24 de abril de 1986: “El Buró Político del Comité Central del Partido acordó en reunión efectuada en el día de hoy que la provincia de Sancti Spíritus sea la sede del acto central por el XXXIII aniversario del asalto al cuartel Moncada”.
  Como se indicaba en la propia nota, tal decisión acrecentó el entusiasmo, la combatividad y el espíritu creador de las masas trabajadoras y de todo el pueblo espirituano; pero sin dudas la mayor apoteosis se vivió los días 26 y 27 de julio, por la presencia en tierras espirituanas del Comandante en Jefe Fidel Castro.
  Una selección de obreros, campesinos, estudiantes y cederistas destacados ocuparon las 10 mil sillas situadas en la amplia explanada del reparto Los Olivos, en la ciudad cabecera de la provincia, y a continuación se congregaron decenas de miles de habitantes del territorio.
  Justo cuando a las seis de la tarde el reloj digital instalado en el edificio de 12  Plantas dejó escuchar un fragmento de la canción Pensamiento, del legendario trovador Ángel Rafael Gómez (Teofilito), arribó a la tribuna el entonces Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros; se iniciaba así el acto nacional por la efeméride del 26 de Julio.
  ¡Fidel!, ¡Fidel!, ¡Fidel!. Era el mismo nombre que en cada sitio de la geografía cubana se coreaba al arribar a ellos el máximo líder de la Revolución, sin embargo a los espirituanos se les antojaba más vibrante y sonoro en esa ocasión, quizás por tenerlo tan cerca.
  La inmensa mayoría de la población del territorio vivió, aquel sábado, momentos de emoción y de sano orgullo, sobre todo cuando Fidel comparaba lo que era Sancti Spíritus antes y después de 1959.
  Inmensa fue la alegría durante las dos horas y 42 minutos de duración del acto, al término del cual los reunidos en la zona de Los Olivos, convertida en esos instantes en Plaza de la Revolución, entonaron la Marcha del 26 de Julio,  en medio de un oleaje de sombreros y pañuelos en alto,  y vieron despedirse al Comandante en Jefe, quien lo hizo con un cariñoso saludo.
  Amanecía el 27 y aún el guía de la Revolución permanecía en el terruño del Mayor General de las gestas mambisas Serafín Sánchez Valdivia. A las nueve y 33 minutos de la mañana arribaba al Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente, que funcionaba desde hacía tres años con 774 camas de ingreso, pero sin inaugurarse oficialmente.
   Al correr el velo que cubría un modesto monumento lumínico a la entrada del centro se dejó ver el nombre del legendario Comandante Camilo Cienfuegos que desde entonces identifica a la instalación.
   Luego de recorrer varias áreas en el edificio escribió: “Este hospital está bien, eso lo dice todo” y antes de marcharse, indicó que debía asumir la misión de convertirse en un centro de alto nivel científico y desarrollar las investigaciones”, lo cual se ha cumplido durante sus 30 años de existencia en los que sobresalen casi 200 investigaciones de alto impacto en la asistencia y la docencia.
  La Facultad de Ciencias Médicas fue la segunda institución visitada aquella mañana de radiante sol, y también quedó inaugurada por el Líder, quien fue recibido entre vítores de alumnos y trabajadores.
  Al firmar el libro de visitantes expuso: “El edificio es excelente, deseamos que los profesores, estudiantes y trabajadores sean superiores”, y, por iniciativa de los alumnos, la mesa que se utilizó para estampar su rúbrica engrosó el fondo de la sala de historia como símbolo y constancia de la estancia de Fidel en la Facultad.
  La Escuela de Iniciación Deportiva y el aeropuerto fueron los siguientes lugares en los que estuvo. En la primera dijo que con la matrícula de más de mil alumnos, Sancti Spíritus tendría el mayor per cápita de deportistas por habitantes en Cuba, y eso nos motiva, agregó, para ser campeones en todo.
  En la terminal aérea observó la ampliación llevada a cabo en la pista de aterrizaje, gracias a lo cual se extendió hasta mil 800 metros y ello facilitaba las operaciones de pequeñas y medianas naves.
  Igualmente estuvo en el periplo de Fidel la Planta Potabilizadora, que formaba parte de un conjunto hidráulico que permitió triplicar el suministro de agua de 180 litros por segundo del antiguo acueducto de la ciudad.
  Fidel encargó a las direcciones políticas y administrativas del territorio revisar las plantillas con exceso de personal en centros laborales. A veces son tan infladas, manifestó, que no pueden cubrirse totalmente y aseguró que esa situación, además de subutilizar  los recursos humanos, creaba problemas a la economía como, por ejemplo, mayor demanda de transporte, alimentación y otros servicios.
  Fueron varias horas junto al pueblo, en las que Fidel comprobó la disposición de este en el proceso de enmendar errores y tendencias negativas que se suscitaban en el país.
  La capacidad del líder histórico de la Revolución, quien indagó, sugirió, extrajo de su memoria datos, cifras y planteó soluciones, ha quedado en el recuerdo de los espirituanos, quienes ahora nuevamente laboran con entusiasmo y exhiben resultados que los han hecho, otra vez, acreededores de la sede nacional del “26”.

lunes, 11 de julio de 2016

El honor de dialogar con Fidel



Aída Quintero Dip
  A más de 30 años de su diálogo con el Comandante en Jefe Fidel Castro, en abril de 1986, sobre el funcionamiento de la textilera Celia Sánchez Manduley, de esta ciudad, el ingeniero civil René Blanco Heredia no ha olvidado ningún detalle.
   Hoy jubilado, rememora que el 26 de julio de 1983 Santiago de Cuba fue escenario de la celebración por el aniversario 30 de la gesta moncadista, y el día 27 el líder de la Revolución inauguró el gigante complejo textil, donde Blanco Heredia era jefe de la sección de control técnico constructivo de la inversión.
  Refiere haber escuchado con mucha atención el discurso y el instante especial en el que aplaudieron por largo tiempo al mencionar a Celia y decir que llevar su nombre era un honor y los obligaba a seguir su ejemplo y el compromiso de ser exigente y cumplidor como ella.
  Tres años después de la puesta en marcha de la textilera, Fidel vuelve a visitarla para analizar problemas de eficiencia que tenía la industria y buscar colectivamente la solución, y en su condición de inversionista principal de la obra, René participó en el intercambio y lo acompañó en el recorrido.
  Recuerdo que se interesó por las filtraciones del techo, una situación que afectada  el proceso productivo, pues era vital tener bien controlada la humedad y la temperatura del área de producción que incluía dos plantas: la de tejido de algodón y tejido de poliestileno, dijo.
 Pero no se conformó con mis explicaciones, quiso verlo con sus propios ojos y subió al techo por una estrecha escalera con una agilidad asombrosa, añadió.
  Me impresionó su forma de actuar, con tanta responsabilidad ocupándose y analizando in sito pormenores de una fábrica de importancia para el país, en aras de hacerla eficiente y de lograr los objetivos por los cuales se había edificado. Fue una gran lección para mí que influyó en mi desempeño futuro, dijo.
   Su presencia impacta, pero si usted domina el tema de conversación, como era mi caso ya que me sabía al dedillo todos los pormenores de la obra, entonces el diálogo fluye espontáneo, familiar, como si toda la vida me hubiera preparado para responder sus inquietudes, comentó.
   “Percibí  en Fidel cierto sentimiento de regocijo de que aquella fábrica llevara el nombre de Celia, la intrépida guerrillera, pilar en la Revolución. Recuerdo que convocó a inspirarse siempre en el ejemplo de la heroína a la hora de asumir la misión productiva que había por delante.
  “Conservo como una reliquia las fotos de aquella jornada y puedo reafirmar lo que pensaba desde entonces: Fue el momento más significativo de mi trayectoria profesional y  laboral, a su lado, qué cubano no siente orgullo de ser contemporáneo de este hombre visionario y excepcional”.
   El ingeniero civil trabajó en la textilera de Santiago de Cuba hasta 1992, luego asumió tareas en la Empresa de Proyectos y en Oficina del Conservador de la Ciudad, laboró en Matanzas y fue profesor de la Universidad yumurina, pero lo vivido en la “Celia Sánchez” está latente en su memoria como el primer día.
  Las vivencias con Fidel lo enaltecen sobremanera, pero René no vive solo de la historia, la sigue construyendo con pasión; hoy jubilado se mantiene como profesor de la Universidad de Oriente y es un activo militante comunista en su comunidad.    

viernes, 1 de julio de 2016

Arelis Yudith, de las personas que tienen amor en el corazón



Aída Quintero Dip
   El círculo infantil Mis zapaticos, ubicado en La Risueña, en la  ciudad de Santiago de Cuba, es como la casa grande de Arelis Yudith  Ochoa Chaveco. Allí se las ingenia para darles ternura a todos los  niños y niñas que la reclaman  y le profesan un cariño muy especial  cada mañana.
   Ese fue su primer centro laboral desde hace casi 26 años y ella  intuye que será el único, por lo bien que se siente rodeada de los  infantes, quienes saben multiplicarle las alegrías y cimentan  cotidianamente nuevas emociones para que nunca le falte amor para  entregarles.
   Arelis Yudith se tituló en la Escuela Formadora de Maestros Frank  País, de la Ciudad Héroe,  donde en el segundo año de la carrera optó  por ser Educadora de Círculos Infantiles y “estoy  feliz de haber  escogido ese camino, pues me ha ido de maravilla”, confiesa.
   “Decididamente nací para enseñar, me gustan los pequeños, me encanta  trabajar con ellos,    disfruto a plenitud de su compañía, de sus  travesuras y hasta de sus perretas, pues he aprendido a controlarlos y  ganármelos con afectos y más afectos”.
   Se interesó por la especialidad de Educación Musical que concluyó en  1990 y tiene la responsabilidad de formar unidades artísticas, tanto  con los infantes como con los trabajadores del centro, de esa manera  ha creado coros, danzas, grupos de música, solistas, dramatizaciones…
   Una muestra de su quehacer lo regaló el 10 de abril último en la  celebración por los 55 años de creados los círculos infantiles, en el  Teatro Heredia, donde sus pupilos se lucieron y fueron la sensación  del auditorio.
   Esa alma de niña grande que la escolta posee su raíz en el intrincado paraje de Mangá, en el municipio santiaguero de Segundo  Frente, donde aún viven sus padres y ella nació y creció rodeada de  amor y de una naturaleza virgen y exuberante que le aportó tanto  espiritualmente  que le alcanza para compartir a manos llenas.
    Bien sabe por qué siempre revolotea por su cabeza un pensamiento de  José Martí, que trata de hacer realidad en su desempeño cotidiano:  “…el desarrollo de una sociedad tiene sentido si sirve para  transformar a la persona,  si le multiplica la capacidad creadora…”
  “Difícil sí, este trabajo es muy difícil, admite sin titubeo, pero  gratificante a la vez, cuando una observa cómo aprenden, dejan de ser  huraños, participan con desenfado, memorizan textos sencillos,  canciones, versos  y destilan alegría por todas partes.
   “Se logra si pones todo el empeño con una alta dosis de amor,  ternura y comprensión; además hay que ser sistemáticos y no cansarse,  tampoco ponerte brava con ellos porque algo salga mal o no lo hagan  como lo concebiste.
   “Me considero de las personas que tienen amor en el corazón y tal  virtud ha sido ideal para tener esa empatía con los niños, sé cómo  tratarlos cuando lloran porque papá o mamá los dejan a nuestro  cuidado, tengo mucha paciencia para llegar a ellos y conquistarlos”.
   Invariablemente a ella le gustó cantar y de hecho lo hace, con buenas referencias de quienes la han escuchado, incluso integró el grupo Son Santiago, de artistas aficionados de música tradicional, en el cual era solista.
   Esta incansable mujer ostenta la Distinción Por la Educación Cubana como reconocimiento a sus méritos profesionales y haber contribuido  con su labor al enriquecimiento de la educación desde un ámbito tan  peculiar como es el círculo infantil, donde se forjan los primeros  valores  en las edades más tempranas.
    Como asidua participante en los eventos de pedagogía en calidad de  jurado o ponente ha expuesto sus experiencias, muy útiles también para  colegas de instituciones similares.
    Exhibe un espíritu de superación admirable, se graduó de Licenciada  en Educación Preescolar en 1996 y luego se hizo Máster en Ciencias de la Educación, preparación que le ha servido para obtener excelentes  resultados cursos tras cursos con evaluación de MB, además de ser  tutora de maestros en formación.
   Capítulo valioso en su existencia son sus mellizas Lisandra y Lianet  que las parió casi al término de su carrera,  pero ese prodigio de la  vida que es la maternidad no le impidió continuar su faena en el  círculo, donde más tarde también se forjaron sus hijas que le decían  seño mami.
   Hoy sus dos frutos verdaderos estudian el cuarto año de la carrera  de Ingeniería en Informática en la Universidad de Oriente y son unas  muchachas cariñosas, inteligentes, de una vida interior intensa, plena; el otro gran orgullo de Arelis Yudith.

jueves, 30 de junio de 2016

Palabras a los intelectuales; cimiente de una Revolución cultural



Lourdes Elena García Bereau
   La historia reclama los recuerdos, en un retroceso rápido a las relecturas inteligentes de palabras que, con más de cinco décadas, marcan la postura cultural de la Revolución Cubana, iniciada el primero de enero de 1959.
   Distantes en tiempo -55 años después-,  los creadores de la Isla reviven hoy aquellos intercambios sostenidos los días 16, 23 y 30 de junio de 1961, entre la dirección de la Revolución, en especial su Líder Fidel Castro, y un grupo de escritores y artistas.
   A la luz del presente, “Palabras a los Intelectuales” –discurso final protagonizado por el Comandante en Jefe- resulta una inequívoca guía, testigo impreso de esa libertad, que en los primeros años de Revolución fue concedida a los más eruditos artistas de Cuba.
   “La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura, cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo”, dijo Fidel en aquella ocasión, frente a un salón lleno de intelectuales preocupados por sus espacios y derechos en el seno del nuevo Estado.
  Entre los escuchas, personalidades como Roberto Fernández Retamar, Alfredo Guevara, Graziella Pogolotti, Lisandro Otero, Pablo Armando Fernández, José Lezama Lima, Virgilio Piñera y Miguel Barnet, buscaban respuestas y discutían sobre temores acerca de la influencia del “realismo socialista” en la naciente Revolución.
    El contexto socio-cultural auguraba cambios positivos para la formación y educación del pueblo, con la puesta en marcha de la Campaña de Alfabetización, el fortalecimiento del Ballet Nacional de Cuba y la Biblioteca Nacional, la construcción del Teatro Nacional y la fundación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), la Casa de las Américas, la Orquesta Sinfónica y la Imprenta Nacional.
  Los debates dieron sus frutos ese mismo año con la creación de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, representación seria de una institucionalidad que apoyaba y fomentaba el desarrollo artístico desde las ciudades hasta las comunidades más recónditas.
  “Palabras a los intelectuales” constituyó un llamado a la acción conjunta para el crecimiento espiritual de un pueblo que definiría Fidel como “olvidado y cruelmente explotado”.
  Miguel Barnet, con motivo del advenimiento del aniversario 55 de este histórico encuentro, expresó a la prensa que: “aquellas palabras fueron una revelación para todos los que estábamos allí. Fue un acto de una lucidez meridiana”.
   El escritor, folclorista y etnólogo, Premio Nacional de Literatura en 1994, recuerda esos intercambios como “un giro de inflexión y un cambio de mi concepto de la cultura, a pesar de que siempre tuve vocación por la cultura popular, por las tradiciones, por el folclor”.
  Aun cuando varios enemigos de la Revolución a la lo largo de la historia han querido descontextualizar la famosa cita del Comandante: “Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”, el autor de Biografía de un Cimarrón confesó que “esas palabras de unidad, de coherencia, fueron la plataforma inicial de lo que es hoy nuestra política cultural: abierta, flexible, con libertad de tendencias”.
   “Permítanme decirles en primer lugar que la Revolución defiende la libertad, que la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades, que la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades; que si la preocupación de alguno es que la Revolución vaya a asfixiar su espíritu creador, que esa preocupación es innecesaria, que esa preocupación no tiene razón de ser”, alegó Fidel hace 55 años, tras horas de diálogo y consenso con la vanguardia artística más prominente de la Isla.
   Sus palabras –pruebas incuestionables de la importancia e igualdad de todos para el Gobierno Revolucionario- sirvieron de impulso para una pléyade de creadores que nutrieron y conformaron su obra desde el espíritu honesto y revolucionario.
  Hoy, cuando la penetración cultural y los modelos de consumo importados buscan con más ahínco abrirse paso entre los artistas y escritores de Cuba, las ideas esbozadas hace más de cinco décadas aún explican la necesidad de un arte comprometido con el pueblo y su historia.
  “Las Palabras a los Intelectuales fueron una iluminación, para mí y para muchos de los que estábamos allí, no solamente por los conceptos que el Comandante en Jefe expresó, sino por aquel lenguaje. Era discursivo, coloquial, dialogante. Tengo frescos en mi memoria aquellos días que fueron decisivos para un hombre como yo”, recordó en una ocasión  Miguel Barnet, quien ha seguido desde la UNEAC las premisas pactadas en aquellos días de 1961. 

viernes, 17 de junio de 2016

“Te portaste bien, te felicito”, dijo Fidel



Aída Quintero Dip
  El destacado locutor santiaguero Noel Pérez Batista tuvo la dicha de escuchar ese elogio a su persona del propio Comandante en Jefe Fidel Castro, quien reconocía así al hombre que arriesgó la vida para cumplir todas sus órdenes, el Primero de Enero de 1959.
  La misión no la asumió con un fusil, la materializó tras enlazarse con Radio Rebelde micrófono en manos, un arma también poderosa que le permitió dar a conocer al pueblo de Cuba orientaciones precisas del líder rebelde para evitar más derramamiento de sangre y  convocar a la Huelga General.
   “Ese día por la tarde-noche Fidel llegó a CMKC, Radio Oriente, en la ciudad de Santiago de Cuba, donde yo trabajaba, y fue directo hacia la ventana a hablarles a quienes se congregaron en los bajos de la emisora, y yo detrás con el micrófono abierto todo el tiempo pidiéndole unas palabras para el pueblo.
  “Él saludó a los reunidos espontáneamente al saber de su presencia en el lugar, los llamó a la calma y los convidó a estar muy atento a las orientaciones.
  “Cierro los ojos y lo recuerdo como si fuera ahora mismo: intranquilo, caminando de aquí para allá, analizando, alertando, con su proverbial manera de preguntar por el más mínimo detalle.
  “Estaba incómodo, pues presentía que le querían escamotear la Revolución y, estratega al fin, adoptaba medidas con el alto mando, casi en pleno presente en Aguilera  511, entre Reloj y Clarín, local de CMKC en aquella época, convertido prácticamente en su Comandancia.
  “Ya yo había apreciado la grandeza de Fidel pero su postura creció ante mí con su previsor discurso, más bien conversación con el pueblo en el Parque Céspedes, de la legendaria urbe, en la jornada inicial del 59, que también tuve el honor de transmitir por radio.
  “Custodiado por barbudos y con santiagueros de testigo, la euforia era tan grande que apenas lo dejaban hablar por los aplausos y yo me sentí enaltecido al ser protagonista de ese momento histórico”, recuerda sin ocultar su orgullo.
   Pudo haber visto a Fidel muchas veces después, pero guarda cual tesoro en su memoria el instante mágico en que parecía que el sufrimiento por años de injusticia se derrumbaba y daba paso a la felicidad y a la vida.
  Noel Pérez Batista, locutor que simboliza la voz de la Revolución junto a valiosos colegas de Radio Rebelde, vivió con intensidad el Primero de Enero, sin percatarse de horas ni minutos, cuando tuvo la oportunidad de enlazar la reconocida emisora del Ejército Rebelde para dar las órdenes de Fidel.
   “Dígale al Comandante en Jefe que la radio santiaguera está dispuesta a dar el apoyo que sea necesario, hasta las últimas consecuencias; lo dije así categórico y radical, ya que conocía bien a la mayoría de los trabajadores del medio y había sido testigo de sus muchos actos conspirativos”.
  Con 24 años entonces, este hombre tuvo la osadía de afirmar en nombre del Movimiento 26 de Julio (M-26-7), al cual pertenecía, la disposición de CMKC, Radio Oriente, de dar respaldo a los rebeldes en el cerco y posible ataque a la ciudad de Santiago de Cuba.
  Se le considera el locutor que se atrevió a hablar con Fidel en peligrosas circunstancias a expensas de que lo mataran, en tiempos cuando aún se paseaban por las calles de la histórica localidad los batistianos y el riesgo era enorme, “pero no se podía estar con medias tintas”, subraya.
  Meses después, en su primer reencuentro, el Comandante en Jefe lo miraba de arriba abajo como reconociéndolo cuando lo presentó como orador, el 30 de julio de 1959, en un acto donde se recordaba la muerte de Frank País
  Otra vez lo invitó personalmente a los festejos por un aniversario de Radio Rebelde, fundada por Ernesto Che Guevara, el 24 de febrero de 1958, en la Sierra Maestra. Fue aquella la ocasión en que le dijo: “Te portaste bien, te felicito”, haciendo alusión a la actuación valiente de Noel el Primero de Enero.
  Premio Nacional de la Radio Cubana, con 84 años, este hombre vive el privilegio de sentir la trascendencia del hecho en que participó, hace casi seis décadas, con Fidel como principal protagonista, a quien califica como uno de los estadistas y revolucionarios más notables de esta época que celebrará en agosto su cumpleaños 90.