domingo, 8 de septiembre de 2019

Qué sano orgullo Margiola, en tu pecho la Orden Mariana Grajales


Aída Quintero Dip | Fotos: Miguel Rubiera Jústiz

  Con motivo del aniversario 59 de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), fundada gracias al espíritu visionario de Fidel y Vilma el 23 de agosto de 1960, un grupo de 25 integrantes de la organización de sobresaliente trayectoria fueron condecoradas con las órdenes Mariana Grajales y Ana Betancourt, en nombre de la Patria.
  Entre las cinco agasajadas con la Orden que honra a la madre de los Maceo estaba Margiola Sánchez del Campo Guilarte, directora del Memorial Vilma Espín, de Santiago de Cuba, quien expresó al concluir la ceremonia de entrega, que ese reconocimiento simboliza para ella el compromiso de seguir siendo útil a la Revolución y a la FMC.
  Con la modestia que la caracteriza, también señaló que, aunque el galardón premia a un grupo selecto de federadas, se extiende al esfuerzo colectivo de toda la organización, a la que le ha dedicado con tesón y sin miramientos 25, de sus 35 años de vida laboral.
  En la ceremonia de condecoración se destacó la brillante trayectoria política, laboral y social de esas mujeres, dignas defensoras de la obra revolucionaria; y Margiola feliz junto a otra santiaguera, Juana Esmérida Torres, jubilada de una dulcería, merecedora de la Orden Ana Betancourt.
  Días después, en la paz de la institución que dirige desde su inauguración en 2010, aún emocionada dijo: “Llevar en el pecho un estímulo que honra  a la estoica mambisa, conferido por el Consejo de Estado, es multiplicar la veneración hacia quien consagró a la Patria todos sus servicios y la sangre de su esposo e hijos”.
  De niña la admiraba, le enorgullecía haber nacido en la misma tierra que ella, y a medida que crecía entendía mejor por qué  el mayor general José María Rodríguez Rodríguez (Mayía) refirió, en una ocasión, que pocas matronas producirá Cuba de tanto mérito, y ninguna de más virtudes.
  Margiola ha tratado de ser una Mariana de estos tiempos, con disposición y eficiencia ha asumido disímiles tareas, primero como cuadro de la Unión de Jóvenes Comunistas y luego de la FMC, de la cual fue miembro del secretariado en la provincia de Santiago de Cuba por varios años.
  Dirigir el Memorial, confiesa, es un regalo para mi vida porque tuve la dicha de conocer a la Heroína, intercambiar asuntos de interés en pos del avance de la mujer, y ahora tengo el privilegio de profundizar en su obra y en su vida, tan plena y fundadora, para trasmitirla a las nuevas generaciones y mantener vivo su legado”.
  Dulce, diligente, querida y respetada en su colectivo, con la sonrisa a flor de labios, Margiola es licenciada en Español y Literatura en el antiguo pedagógico santiaguero donde, al graduarse en 1984, se quedó como docente durante cuatro años y resultó educadora ejemplar.
  Galardonada con la Distinción 23 de Agosto y la Orden Ana Betancourt, desde el 2010; ha asistido a cinco congresos de la FMC, en tres como delegada y dos como invitada, muestra de que estamos ante una mujer con el corazón puesto en cada batalla para hacer invencible nuestra obra.

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