sábado, 29 de junio de 2019

Reafirma jurista que la Helms-Burton es violatoria e inaceptable




Aída Quintero Dip
Un hervidero de rechazo a la Ley Helms-Burton es hoy toda Cuba, donde obreros, campesinos, intelectuales, científicos y estudiantes ratifican que es inaplicable y nada ni nadie podrá arrebatarles las conquistas de su libre y soberana nación.
Desde el anuncio de la activación del Título III, sectores diversos de la sociedad, sobre todo el jurídico, han expresado que la Helms-Burton es una normativa ilícita, inaplicable y sin valor ni efecto jurídico alguno, tal y como recoge la Ley de Reafirmación de la Dignidad y Soberanía Cubana.
El Doctor en Ciencias Jurídicas, Freider Santana Lescaille, ha recalcado que ese engendro es irrealizable y viola la columna vertebral del Derecho Internacional, justamente los principios del Derecho Internacional Público contenidos en el artículo 2 de la Carta de Naciones Unidas.
Refiere que, como profesor de Derecho Internacional Público de la Facultad de Derecho de la Universidad de Oriente, una pregunta frecuente entre los estudiantes es qué puede hacer la Comunidad Internacional para frenar la aplicación de la Ley Helms Burton.
Varios son los ejemplos en este sentido, dice. Hay casos concretos que han aprobado lo que se le denomina como leyes espejo o legislaciones antídotos, que tienen la intención de frenar los efectos de la aplicación de la Ley en sus territorios; la Unión Europea (UE) como organización de integración es un buen ejemplo de ello, asegura.
Desde el año 1996 la UE aprobó una Ley con el propósito de apoyar a sus empresarios e inversionistas que apostaran por Cuba, norma que prohíbe la ejecución de sentencias judiciales de los Estados Unidos relacionadas con el Título III de la Helms-Burton en su seno, explica el especialista.
En su artículo 4, por ejemplo, establece que: “No serán reconocidas o ejecutables de cualquier manera ninguna sentencia de una corte o tribunal, ni ninguna decisión de una autoridad administrativa ubicada fuera de la Comunidad, que se base directa o indirectamente en las leyes especificadas en el Anexo” (el anexo hace referencia a la Helms-Burton).
Por otra parte es notorio, además, que las personas o empresas europeas que fueran demandadas y sancionadas por tribunales de EE.UU., pueden establecer recursos legales para recuperarse de daños sufridos por sentencias de tribunales europeos como consecuencia de procesos legales vinculados con la Ley Helms Burton, acota Santana Lescaille.
Siempre leemos el artículo 6 en clases: “Toda persona (…) que participe en una actividad mencionada en el Artículo 1 (se refiere a quienes sean demandados a los efectos de la Helms-Burton) tendrá derecho a recuperar los daños, incluidos los costos legales, causados a dicha persona por la aplicación de las leyes especificadas en el Anexo o por acciones basadas en el mismo o resultantes de ello”, señala el profesor.
Queda incluso bien claro, apunta, que dicha recuperación puede obtenerse de la persona física o jurídica o de cualquier otra entidad causante de los daños o de cualquier persona que actúe en su nombre, o intermediario.
Además de la Unión Europea, Canadá, Japón y México, han diseñado fórmulas legales similares que permiten limitar la aplicación de la Ley Helms-Burton como garantía a sus empresas y ciudadanos.
Toda la Comunidad Internacional, debería adoptar medidas similares a las anticipadas por los sujetos de Derecho Internacional antes mencionados; así con el concurso de todos podremos dejar sin ejecución los contenidos de ese engendro que sistematiza y profundiza la política genocida del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, subraya finalmente el experto.
El 17 de abril último el secretario norteamericano de Estado, Mike Pompeo, anunció que a partir de este 2 de mayo finalizarían las continuas suspensiones del Título III de la legislación que, aprobada por el Congreso estadounidense en 1996, remarca el carácter extraterritorial del criminal bloqueo contra la Isla. 

martes, 25 de junio de 2019

Un Monumento Nacional venerado por el pueblo



Aída Quintero Dip
Cuando el 24 de junio de 1979 la ciudad de Santiago de Cuba fue declarada Monumento Nacional la Patria hacía justicia a su gloria, reconocía con esa condición el rico acervo patrimonial que atesora, el cual no ha hecho más que acrecentar y enaltecer en estas cuatro décadas.
Son muchos los elementos arquitectónicos, paisajísticos, culturales, patrimoniales e históricos que la distinguen y la honran, y que la hicieron acreedora de las condecoraciones más altas, entregadas el primero de enero de 1984 por el Comandante en Jefe Fidel Castro: el Título Honorífico de Ciudad Héroe de la República de Cuba y la Orden Antonio Maceo.
Urbe entrañable de este archipiélago, que se ha ganado la admiración de las personas que la habitan y de la mayoría de los cubanos, reconocida en buena parte del mundo, suma a sus atractivos y valores la idiosincrasia de su gente llana, alegre, solidaria, generosa y patriótica.
El baluarte más firme de la Revolución, como la calificara Fidel en los primeros días del triunfo de 1959: el sitio donde siempre le esperaría la victoria, como confesó años después ante las muestras respaldo incondicional y consecuente de los hijos e hijas de esta tierra rebelde, heroica y hospitalaria.
Ejemplo de preservación de la memoria, atesora 50 Monumentos Nacionales, un buen número de Monumentos Locales y tres elementos declarados Patrimonio de la Humanidad: la Tumba Francesa la Caridad de Oriente, el Sitio Histórico Castillo del Morro San Pedro de la Roca y el conjunto de haciendas de las Primeras Plantaciones Cafetaleras en el Sudeste de Cuba.
Orgullo de sus moradores son El Castillo del Morro en la entrada de su hermosa bahía, la Granjita Siboney y los monumentos que se erigen en la carretera de acceso a la ciudad hasta llegar al antiguo Cuartel Moncada, escenario de la epopeya del 26 de Julio, y las casas de cubanos insignes como José María Heredia, Antonio Maceo y Frank País.
Los santiagueros la veneran cada día y multiplican su amor y su acción para engrandecer la tierra donde reposan los restos de los padres fundadores de la nación: el Héroe Nacional José Martí, el Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes, la madre de todos los cubanos Mariana Grajales y del eterno Fidel.
En su centro histórico se concentran las edificaciones del período colonial 1515-1898 y del período republicano 1898-1958, definidas por sus valores históricos, artísticos, ambientales, sociales, formales y técnico constructivos, todo lo cual le acreditaron la condición de Monumento Nacional.
No hay mejor sitio que el Parque Carlos Manuel de Céspedes, desde donde partió Fidel y su comitiva triunfante el primero de enero de 1959, para descifrar los secretos de la urbe y el alma de sus pobladores, como primer anillo fundacional de la ciudad rodeado de bellos paisajes donde conviven la arquitectura, las montañas de la Sierra Maestra y su cercana bahía.
La segunda ciudad más importante de esa isla, fundada en 1515 por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar, cuyo primer alcalde fue Hernán Cortés, acumula hechos e historias que la convirtieron en la primera capital de Cuba hasta 1556, un espacio legendario y colmado de tradiciones.
Cada lugar es especial y el pueblo se reconoce en sus entornos, muchas calles, paredes, viviendas guardan un pedacito de la historia patria porque allí “no hay una piedra que no haya sido pedestal de un héroe”, como dijo el poeta.
Muchos la consideran una ciudad mágica por la singularidad de su gente y sus calles empinadas y escalinatas que la dotan de una belleza única; también por el influjo de sus festejos populares con el carnaval más famoso de Cuba y el reconocimiento de sus virtudes como una genuina urbe caribeña.
Identifican a Santiago de Cuba como un museo a cielo abierto, y razones no faltan; así de rica es su historia, no únicamente la pasada sino también la que escribe ahora mismo, al compás de los nuevos tiempos de Cuba en Revolución. 

Milagros


Aída Quintero Dip
¡Qué gran vacío nos deja! Los lectores y las lectoras de Entre Nosotros no olvidarán tus esperados consejos de belleza,  cada sábado, y quienes te conocimos, admiramos,  y aprendimos a quererte, no olvidaremos jamás tu calidez humana,  tu ejemplo de laboriosidad y el coraje con que enfrentaste la vida.
El mejor fruto de tu empeño cotidiano,  que asumía  con la sencillez de los imprescindibles,  son Maikel y Milagritos,  y  Marlon Franco -el nieto que solo por horas no pudiste conocer-; ellos sabrán multiplicarte y honrarte como mereces.
Más allá de los lauros que premiaron tu paso por la vida, nos queda  el recuerdo de tu exquisito trato y diligencia,  ante las clientas que volvían una y otra vez a la peluquería Dorothy, de la Plaza de Marte,  a recibir  Milagros Guerra Zamora, “tus milagros” con el peine y la tijera en las manos, pues hacías verdaderas creaciones en cualquier tipo de cabello. 
Y cuánto labraste y lograste en tus  poco más de 55 años: primera peluquera cubana Vanguardia Nacional, condición que mantuviste durante 15 años, trabajadora insigne del Sindicato del Comercio, la Gastronomía y los Servicios en Santiago de Cuba,  del cual fuiste dirigente de base por más de 25 años, miembro de la comisión de idoneidad en la empresa, formadora de nuevas peluqueras, asidua delegada a sus congresos, igual que a los de la FMC, que tuvo la dicha de tenerte como miembro de su Comité Provincial; medalla Jesús Menéndez y Hazaña Laboral…
Y eras siempre la misma, nada te envaneció,  esa postura te acompañó hasta el último instante, pues el día  antes de tu muerte te interesaste por tus compañeras que faltaban por celebrarles el cumpleaños,  pero a ellas les queda la satisfacción de verte disfrutar como nunca -ya enferma- la fiesta de despedida por tu jubilación. 
Hubo cosas que te enaltecieron -según confesaste-,  pero entre las primeras estuvo formar una linda familia y ser alfabetizadora.
Alcanzaste clase en el oficio, fuiste una estilista profesional, por el trabajo diario, las competencias y participación en los foros de Ciencia y Técnica, con la presentación de productos reconocidos,  y cada premio te sorprendía y emocionaba como el primero; no te vanagloriaban, te daban ímpetu para aportar más a la UBE de Servicios a la población,  a la cual pertenecías.   
Tu madre quiso que fueras enfermera,  pero preferiste otro rumbo,  que tampoco fue ajeno a la felicidad de  las personas.
El día de tu muerte, hubo quien no tuvo fuerzas para llegar a la funeraria, les temblaban las piernas;  otras lloraban desde el aeropuerto de La Habana rumbo a China,  porque no podían darte el último adiós; solo Pedro Aguilar Osorio, miembro del secretariado  de la CTC en la provincia, interpretó el sentir de todos, cuando dijo: “Enfrentaste la vida con bravura y la muerte con un beso”.
Conversadora por excelencia, presta a ofrecer un servicio de calidad, pero gustosamente, con placer, ese es el legado que nos deja. De algo estamos seguros,  que siempre estarás Entre Nosotros. 


Nota: Este material fue escrito con dolor en el alma ante la muerte de una amiga muy querida y publicado en el periódico Sierra Maestra, del cual ella era fiel colaboradora. Ahora, cuando han pasado más de 10 años del triste suceso, lo traigo a mi página personal como una manera de rendirle tributo.



miércoles, 15 de mayo de 2019

Marlene y el placer de dedicarse al mejor oficio del mundo



Aída Quintero Dip | Foto: Miguel Rubiera Jústiz

La Agencia de Información Nacional (AIN) hoy Agencia Cubana de Noticias (ACN), con el objetivo de redimensionar su alcance en el ámbito periodístico nacional e internacional, llega este 21 de mayo a su aniversario 45 como un órgano de prensa de gran prestigio, ganado sobre la base de su eficacia informativa y la consagración de profesionales de alta competencia.
Una de ellos es Marlene Montoya Maza, quien se desempeña en la corresponsalía de la ACN en Santiago de Cuba, su escuela, su segunda casa, porque allí hizo la inserción laboral desde el segundo año de la carrera y cuando se graduó en 1982, en la Universidad de Oriente, ese fue el centro donde la ubicaron para ejercer el periodismo.
Su sentido de pertenencia es reconocido, se ha mantenido incólume, mientras otros colegas llegan y se van, ella atesora el mérito de haber dedicado 37 años de su vida a la profesión en ese centro de la Agencia, a la cual agradece su formación,  enseñanzas y las habilidades adquiridas para realizar un mejor trabajo cada día.
“Tengo gratos recuerdos de mi vida profesional como aquel día de 1992, cuando Fidel se reunió, en el Teatro Heredia, con secretarios generales de los núcleos del Partido en Santiago de Cuba, y yo era uno de ellos; pero al finalizar quiso intercambiar con los periodistas que cubrían la activad y a mí, especialmente, me preguntó  dónde trabajaba.
“Me satisfizo decirle ´yo soy de la Agencia de Información Nacional´ (así se llamaba entonces), medio de prensa que se había ganado el respeto del pueblo y de los colegas y que él conocía bien, pues había sido creado el 21 de mayo de 1974 por su interés y el de la dirección de la Revolución para cumplir una importante misión informativa.
“Asumí otras coberturas de envergadura en aniversarios cerrados del 26 de Julio, en el antiguo cuartel Moncada, del Primero de Enero, en el Parque Céspedes,  inauguraciones de obras, recorridos, pero aquella la guardo en mi corazón y para mayor orgullo conservo una foto de ese momento”, confiesa Marlene con emoción.
“En estos años, añade, me he dedicado con pasión al trabajo, he atendido sectores diversos desde la construcción, el turismo, la industria, recursos hidráulicos, la historia, patrimonio  hasta cultura y deporte, hay que ingeniárselas para escribir de todo un poco y bien, ya que como decía el Maestro,  José Martí: “El periodista ha de saber, desde la nube hasta el microbio.”
Ella se ha ocupado de otras tareas, además de haber sido secretaria general del núcleo del Partido por varios años, preside  la delegación de base de la UPEC desde hace 30 años, con el aliciente de haber tenido en la membresía a Gloria Cuadras de la Cruz, destacada combatiente revolucionaria y periodista de pluma comprometida en los tiempos en que tomar partido representaba un peligro para la vida.
“Tuve el privilegio de beber de su sabiduría y de su ejemplo y tengo la satisfacción de tener el Premio Gloria Cuadras que, en su honor, otorga la Unión de Periodistas en Santiago de Cuba para reconocer la obra del año de los colegas que sobresalen por su integralidad profesional y aportes a la organización”.
Marlene resultó Vanguardia Nacional del sindicato de la Cultura en 1998 y delegada al VIII Congreso de la Upec; ha participado en concursos periodísticos, con premios incluidos, de la Upec-Anec y últimamente en los festivales integrales de la prensa, por ejemplo, en 2017 fue laureada por una crónica sobre Fidel y en 2018 por una entrevista a una profesora de Matemática que se dedica a la agroecología.
“Una experiencia que me marcó, recuerda,  fue cuando apenas graduada tuve que subir en mulo a Mar Verde del Turquino, en plena Sierra Maestra, a la declaración de modelo de un consultorio del médico de la familia, fue una sensación tremenda, pues nunca había montado ni en bicicleta.
“Pero el hecho que me conmovió hasta las lágrimas fue la muerte de Fidel y el paso de la urna de cedro con sus cenizas por la Plaza de Marte; lloré, lloré, y apenas podía escribir…después me motivé e hice varios trabajos de sitios con su huella y su presencia como la granjita Siboney, el cuartel Moncada, el Vivac, el Palacio de Justicia, en fin de Santiago de Cuba, la tierra que tanto lo inspiró en tiempos de lucha y de consolidación de la Revolución”.
Con todo ese aval no ha dejado de superarse, ha asistido a cursos en la Escuela Superior del Partido Ñico López y a diplomados en el Instituto Internacional de Periodismo, entre otros, “porque el periodismo es una carrera de aprendizaje y actualización permanentes, y si se ama y respeta exige esfuerzo por cumplir bien esa misión ante el pueblo al que nos debemos”.
No obstante, ella se las arregla también para atender a sus padres ya ancianos y con problemas de salud, además busca el tiempo para compartir con su hija Sailín y su nieto Magdiel, quienes le ofrecen nuevas motivaciones en la vida.
Marlene ha vivido instantes de felicidad, de alegrías, preocupaciones, zozobras y hasta estrés tras una noticia, una cobertura o un reportaje, pero nada le ha quitado ese deseo de entregarse a fondo al mejor oficio del mundo, según el célebre escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez, laureado en 1982 con el Premio Nobel de Literatura.