viernes, 9 de marzo de 2018

Segundo Frente en el regazo de la Sierra Maestra




Aída Quintero Dip


  Amor patrio y exuberante vegetación hacen una simbiosis perfecta en Segundo Frente, un pedacito de Cuba expresión de los cambios ocurridos tras el triunfo del Primero de Enero de 1959 y donde se levanta un monumento a la Revolución.
  Es el nombre de uno de los nueve municipios de la provincia santiaguera que rinde honores al frente guerrillero fundado en esas tierras orientales, el 11 de marzo de 1958, por el entonces Comandante Raúl Castro para extender la lucha armada, bajo el influjo de su hermano de sangre e ideales, Fidel Castro.
  Allí, en el regazo histórico de la Sierra Maestra, a 59 kilómetros  de la ciudad de Santiago de Cuba resalta, como prueba irrefutable  de la hermosa obra edificada en la Isla, el joven municipio, cimentado con el sudor de sus mejores hijos.
  Precisamente el mausoleo a los héroes y mártires del II Frente Oriental Frank País García es uno de los sitios emblemáticos de la localidad, donde conmueve contemplar  los nichos de los combatientes caídos bajo el fulgor de la llama eterna que los venera y acompaña.
  Para resguardar tanto patrimonio está el Complejo Histórico del II Frente Oriental Frank País, dedicado a preservar la memoria de los acontecimientos que protagonizaron las fuerzas del Ejército Rebelde y que honra con su nombre al avezado jefe y combatiente clandestino santiaguero.
  Protagonista singular  de la lucha por la definitiva  soberanía de la Patria, se descubre al sur de la Sierra Cristal, entre las montañas de Mícara, ese sitio pródigo de hazañas laborales y virtudes revolucionarias.
  Conocer  y compartir con su gente franca y patriótica es impregnarse de un legado ancestralmente rebelde, que se transpira en los 535.96  kilómetros cuadrados de extensión territorial de su hermosa geografía.
  Igualmente, es inyectarse del espíritu emprendedor que caracteriza a los más de 40 mil habitantes de esa serranía, quienes pintan sus mañanas, atardeceres y noches con los colores más sublimes de la vida nueva que le nació en 1959.
  Casas confortables, establecimientos públicos, unidades de producción y servicios,  y hasta una moderna heladería están a la vista para complementar un paisaje donde abundan las cubanísimas palmeras, robustos árboles y el verdor genuino de los campos de la ínsula.
  En el primer intercambio con cualquiera de sus pobladores, se percibe cómo late en sus corazones el orgullo de que todo cuanto se ha creado en más de medio siglo de victorias, ciento por ciento obra de la Revolución.
  Casi 60 años atrás cuán diferente era la imagen de aquel desolador poblado, con habitantes presos de la ignorancia, la insalubridad y el dolor, devenidos en valientes guerreros en la lucha por salvar la Patria.
  Al triunfo de la Revolución Mayarí Arriba se caracterizaba por un pobre desarrollo, solo los cultivos de tabaco y café ocupaban un lugar importante, pero muy limitado para los campesinos que vivían un panorama deprimente y propio de la pobreza que abatía al país antes de 1959.
  Un solo médico instalado en el barrio de la Prueba, apenas cinco panaderías particulares, ningún medio de transporte público, un hospital en Soledad de Mayarí Arriba, un viejo centro telefónico,  cinco escuelas, ausencia casi total de expresiones artísticas y casi nulo  desarrollo de la ciencia y el deporte.
  Allí están las huellas de José Martí, Máximo Gómez y Antonio Maceo, los excelsos guerreros que dieron lecciones de valor y dignidad en el combate por la independencia de Cuba, y de otros muchos seguidores que alzaron sus voces y machetes para acuñar el propósito de libertad o muerte.
  Los hombres y mujeres de Segundo Frente  bebieron de la savia de esos tres insignes patriotas  y asumieron como propia la herencia dejada tras su paso, en  1895, por estas tierras indomables, luego del desembarco por Playita de Cajobabo y Duaba.
  Hoy esas legendarias serranías constituyen un baluarte seguro en defensa de la Revolución que ayudaron a fraguar.

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