viernes, 19 de diciembre de 2014

René y Olga de manos por Santiago




 Aída Quintero Dip
   Santiago de Cuba y su gente se sintieron halagados, premiados  en octubre del 2014 con la visita del Héroe de la República de Cuba René González, junto con su esposa Olga Salanueva, quienes sonrientes y tomados de las manos recorrieron los sitios más emblemáticos de la Cuna de la Revolución Cubana.
  No pudo faltar en el recorrido el mausoleo a José Martí, en el cementerio Santa Ifigenia, donde colocó cinco rosas blancas en nombre de sus hermanos de causa, ante el nicho que  atesora los restos del Héroe Nacional.
  Porque Martí, según confesó René, es uno de los grandes patriotas cubanos que más inspiró a él y a Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando a resistir,  a mantenerse firmes y no claudicar ante las presiones del imperio durante el amañado proceso y los duros años de injusta prisión.
  También el Héroe compartió con el pueblo santiaguero, en colectivos  laborales, estudiantiles, en parques y calles,  intercambió con autoridades del Partido y el Gobierno y se llevó muestras del amor y la perseverancia con que cada uno de los habitante de esta tierra luchó por la liberación y regreso a la Patria de los Cinco.
  Hoy que ya sus tres hermanos retornaron a casa, señal de que no  son vanos el sacrificio y el valor, y disfrutan del abrazo de la familia y el calor de los cubanos, deseo regalarles las hermosas palabras que dijo René de Santiago de Cuba, la rebelde, heroica y hospitalaria ciudad que ejerce cierto hechizo y en quienes la habitan y en quienes la visitan.
  Porque él no ocultó su orgullo de sentir el palpitar de esta tierra legendaria y querida  de Cuba, del escenario del levantamiento del 30 de Noviembre, de la hombrada del asalto al Moncada y del glorioso Primero de Enero con Fidel y los barbudos; una ciudad de épica y de héroes.
  YO ESTOY AQUÍ PARA LO QUE SANTIAGO NECESITE
 “Yo creo que todos los cubanos somos un poquito cimarrones, sino no estuviéramos aquí, ni estuviéramos donde estamos, obviamente nadie niega que Fidel es el cimarrón mayor, yo me considero un soldado cimarrón al servicio de Cuba y de la Revolución como lo es la gran mayoría de los cubanos.
   “Es innegable que todos los cimarrones cubanos le debemos mucho a Santiago, la rebeldía está vinculada a Santiago, a la historia de Santiago, a todo lo que Santiago hahecho por la Revolución Cubana desde antes, incluso,  que naciera ese gran cimarrón que es Fidel.
  “Nos vamos con la mochila cargada de historia, cargada de espíritu, cargada de entusiasmo, hemos visto cosas muy bonitas tanto en Santiago de Cuba como en  Guantánamo, hemos visto el espíritu con que el pueblo se recupera de los destrozos del huracán Sandy.
  “Hemos visto las cosas hermosas que están haciendo, el espíritu con que lo hacen, el optimismo con que miran al futuro, y están seguros de que van a resolver sus problemas, y de que la ciudad se va a levantar por sobre sus ruinas  para ser más bonita de lo que fue antes,  nos llevamos todo eso llenos de orgullo.
  “Como cubanos trataremos de transmitir todo esto a nuestros tres hermanos, porque yo sé que también en ellos está la esperanza de que van a regresar un día y van a estar aquí junto a nosotros, uno de ellos es casi santiaguero, Antonio Guerrero, quien no dejaba de hablar de Santiago.
  “De una u otra forma nosotros, Los Cinco, siempre hemos visto en Santiago un símbolo, una brújula para los revolucionarios de Cuba y también una inspiración para nuestra firmeza, nuestra resistencia.
  “Yo estoy convencido de que ellos se van a  alegrar mucho de lo que Fernando y yo les digamos de estas visitas y de saber y ratificar que contaremos con  Santiago para quitárselos de los garras al  presidente de los Estados Unidos.
  “Me voy con la convicción de que me puedo  sentir un poquito santiaguero, y les prometo que como santiaguero para lo que necesite Santiago también yo estoy aquí.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Mis héroes en casa: La felicidad no cabe en mi pecho

  Aída Quintero Dip
  Santiago de Cuba se desbordó de alegría este 17 de diciembre de 2014. Y mi corazón también palpitaba de emoción, era inmensa la dicha de tener en casa a Gerardo, Ramón y Antonio que ahora se unen al abrazo de René y Fernando en el suelo amado de la Isla de la Libertad.
  No por tan soñado ese momento fue menos conmovedor, solo se hablaba en toda la geografía santiaguera del añorado retorno de los tres héroes, y yo no me apeno en confesarlo: lloré de tanta felicidad porque sentía a estos hombres como mi verdadera familia.
  Lo consideré un día histórico para Cuba, un día de victoria para todos los que hemos luchado a brazo partido, sin tregua, sin cansarnos, por el regreso al seno de su pueblo de estos compatriotas corajudos, altruistas que nunca vacilaron ni en las más adversas circunstancias, dignos de la Generación que atacó el cuartel Moncada y que hizo la Revolución.
  La mejor noticia que he recibido en los últimos años de mi vida, una noticia que impactó desde el mismo instante de la alocución del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros ante la TV nacional, en horas del mediodía de este miércoles 17 de diciembre. Una fecha para anotarla en la memoria para siempre. 
  Y la noche todavía me reservaba nuevas alegrías en el encuentro con sus familiares y con Raúl, esos abrazos, esas lágrimas, esa alegría están grabados en mis ojos como para no olvidar nunca; tampoco el gesto tierno y amoroso de Gerardo y Ramón de colocar flores a las madres que ya no están.
  Un día grande, de triunfo de las causas justas, que comparto con todas las personas de buena voluntad del mundo -que son muchas- y nos han acompañado en estos duros 16 años de combate por el regreso a la Patria de los Cinco.  
   Ahora recuerdo el nombre de Alicia, una consagrada y activa luchadora por tan justa causa desde las propias entrañas del monstruo. Y en su persona quiero abrazar en este día de felicidad a todos los que dieron voz y corazón en la batalla por la libertad de los Cinco.
   Un reconocimiento especial y mis respetos para los grupos de solidaridad diseminados por este planeta, esta victoria también les pertenece, mucho hicieron para que se conociera la verdad y ganara la justicia, y Cuba agradece tan valiosa contribución,  demostrativa de la utilidad de la virtud, que refería José Martí.
   Ya están en la Patria Gerardo, Ramón y Antonio, se respira felicidad total en el Verde Caimán por el regreso a Cuba de los tres compatriotas; se cumplió la promesa de Fidel de que nuestros hermanos volverían, y ya están en el seno de la familia.
  Pienso en Adriana, la dulce esposa de Gerardo, en Mirta, la adorada madre de Tony,  y en  Elizabeth y sus hijas, junto a Ramón. La felicidad, como a ellas, me sale por los poros y quiero compartir esa emoción con mis amigos y amigas del mundo, valió la lucha, han regresado mis tres hermanos a casa después de larga estadía injustamente en los Estados Unidos, se impuso la verdad y la justicia.
  Pienso en Fidel,  artífice principal de esta victoria, el hombre más feliz del mundo también en este instante, el visionario, el que nunca se equivoca,  que insufló esperanza y optimismo hasta en los días más difíciles del proceso contra ellos, que desde 2001 prometió a este pueblo que volverían y así ha sido.

Mis héroes en casa: La felicidad no cabe en mi pecho




  Aída Quintero Dip
  Santiago de Cuba se desbordó de alegría este 17 de diciembre de 2014. Y mi corazón también palpitaba de emoción, era inmensa la dicha de tener en casa a Gerardo, Ramón y Antonio que ahora se unen al abrazo de René y Fernando en el suelo amado de la Isla de la Libertad.
  No por tan soñado ese momento fue menos conmovedor, solo se hablaba en toda la geografía santiaguera del añorado retorno de los tres héroes, y yo no me apeno en confesarlo: lloré de tanta felicidad porque sentía a estos hombres como mi verdadera familia.
  Lo consideré un día histórico para Cuba, un día de victoria para todos los que hemos luchado a brazo partido, sin tregua, sin cansarnos, por el regreso al seno de su pueblo de estos compatriotas corajudos, altruistas que nunca vacilaron ni en las más adversas circunstancias, dignos de la Generación que atacó el cuartel Moncada y que hizo la Revolución.
  La mejor noticia que he recibido en los últimos años de mi vida, una noticia que impactó desde el mismo instante de la alocución del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros ante la TV nacional, en horas del mediodía de este miércoles 17 de diciembre. Una fecha para anotarla en la memoria para siempre. 
  Y la noche todavía me reservaba nuevas alegrías en el encuentro con sus familiares y con Raúl, esos abrazos, esas lágrimas, esa alegría están grabados en mis ojos como para no olvidar nunca; tampoco el gesto tierno y amoroso de Gerardo y Ramón de colocar flores a las madres que ya no están.
  Un día grande, de triunfo de las causas justas, que comparto con todas las personas de buena voluntad del mundo -que son muchas- y nos han acompañado en estos duros 16 años de combate por el regreso a la Patria de los Cinco.  
   Ahora recuerdo el nombre de Alicia, una consagrada y activa luchadora por tan justa causa desde las propias entrañas del monstruo. Y en su persona quiero abrazar en este día de felicidad a todos los que dieron voz y corazón en la batalla por la libertad de los Cinco.
   Un reconocimiento especial y mis respetos para los grupos de solidaridad diseminados por este planeta, esta victoria también les pertenece, mucho hicieron para que se conociera la verdad y ganara la justicia, y Cuba agradece tan valiosa contribución,  demostrativa de la utilidad de la virtud, que refería José Martí.
   Ya están en la Patria Gerardo, Ramón y Antonio, se respira felicidad total en el Verde Caimán por el regreso a Cuba de los tres compatriotas; se cumplió la promesa de Fidel de que nuestros hermanos volverían, y ya están en el seno de la familia.
  Pienso en Adriana, la dulce esposa de Gerardo, en Mirta, la adorada madre de Tony,  y en  Elizabeth y sus hijas, junto a Ramón. La felicidad, como a ellas, me sale por los poros y quiero compartir esa emoción con mis amigos y amigas del mundo, solo les digo valió la lucha, han regresado mis tres hermanos a casa después de larga estadía injustamente en los Estados Unidos, se impuso la verdad y la justicia.
  Pienso en Fidel,  artífice principal de esta victoria, el hombre más feliz del mundo también en este instante, el visionario, el que nunca se equivoca,  que insufló esperanza y optimismo hasta en los días más difíciles del proceso contra ellos, que desde 20101 prometió a este pueblo que volverían y así ha sido.

Los Cinco: ¡Ya están en Cuba!




 María Elena Balán Sainz
  La Habana, 17 dic (AIN) Diciembre de emociones, de reencuentro, de ojos humedecidos por la dicha, mes de noticias que aceleran el pulso y los latidos del corazón. No podía ser de otra manera: Los Cinco ya están junto a su pueblo.
   ¡Volverán!, dijo un día el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, y hoy las palabras del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro, nos dan a conocer esta noticia, tan esperada durante largos años de injusto encarcelamiento   en Estados Unidos de cinco cubanos por luchar contra el terrorismo.
   Gerardo Hernández, Antonio Guerrero  y Ramón Labañino se funden ahora en abrazo apretado con sus hermanos de cautiverio René González y Fernando González, los cuales ya habían cumplido sus condenas y estaban en la Patria.
    Precisamente arriban a La Habana en momentos en que el Parlamento cubano, reunido en comisiones, abogaba por continuar la campaña de solidaridad a favor de la liberación de estos hombres de pueblo, forjados en la utilidad de la virtud, como postuló José Martí, y poseedores  del decoro y la  intransigencia revolucionaria como soportes de su lucha.
    La bruma de este amanecer invernal se ha disipado para dar paso a la luminosidad de esta jornada en que toda Cuba, ya sea en centros de trabajo, estudiantiles, casas de familia, instituciones y vías públicas vibra de alborozo y no dejan de escucharse las exclamaciones de: !Los Cinco ya están en Cuba!
    Cartas, mensajes, poemas, dibujos, palabras de apoyo toman cuerpo  en el clamor popular por la liberación de los Héroes, no solo en Cuba, sino en todos los confines del mundo donde han sido denunciadas   las incongruencias en el proceso legal. 
    A pesar de que un panel de tres jueces del Juzgado de Apelación del Distrito 11 revocó los fallos en agosto de 2005, habiendo determinado un conjunto de factores que  impidieron a los acusados tener un proceso justo, no fue hasta ahora que se logró tenerlos a todos en la tierra por la cual lucharon y donde tanto amor se les prodiga.
   Solidaridad, perseverancia, convicción a prueba de todo, lucha sin desmayo por su liberación. Ahora tenemos ante nuestros ojos el resultado.  Bienvenidos, Los Cinco: ¡Ya están en Cuba!

martes, 16 de diciembre de 2014

Ese amor que nos han dado



  María Elena Balán Sainz
  Muy llevado y traído en estos tiempos es el tema de los pocos matrimonios que se formalizan, pues las parejas optan, generalmente, por convivir, apoyarse, disfrutar los buenos momentos o compartir las dificultades, pero eso de firmar un documento oficializando la unión no suma muchas estadísticas.
  Algunos comentan cómo han cambiado los conceptos en este sentido, lo cual está dado por múltiples factores sociales, económicos y hasta culturales. Pienso que lo primero es que exista atracción, amor, comprensión y respeto, aunque no se rubrique ante notario la unión.
  Sobre todo se aprecia en esta época una forma desinhibida en las personas de más años, esas que han quedado viudas, divorciadas o simplemente nunca se casaron y cuando menos pensaban, frisando los 50 y hasta los 60 años encuentran la media naranja que les compensa el día a día.
  No importa la edad, el sentimiento amoroso es igual,  se modifica solamente la actitud ante la vida en la medida en que se adquiere experiencia y madurez.
   Según los expertos, entre los 20 y los 30 años el amor es fantasioso, pues la imaginación tiene un rol determinante. Constituye una etapa en la cual se construyen las normas propias de conducta, más allá que la de los padres.
  A partir de los 30 años la experiencia amorosa ya ha desarrollado una madurez que permite sobrellevar la vida individual,  aun cuando el interesado no tiene al ser amado a su lado.
   Quienes componen esta década suelen tener vidas complejas y despliegan actividades que son separadas de la pareja. Este grupo, de acuerdo con los especialistas, ha de sentirse más estable y comenzará a apreciar que en ocasiones el amor no es para siempre, dado que tiene la posibilidad de transformarse.
 Una encuesta sobre el tema dio como resultado que la edad idónea para casarse son los 30 años  -elegida  por un 41 por ciento de los entrevistados-, mientras un 30 por ciento consideró que el momento es aquel en que aparezca la pareja idónea.
   Los 20 años quedaron en tercer lugar con un 15 por ciento, mientras que un cinco por ciento piensa que los 40 son propicios para contraer nupcias.
   Si el matrimonio o relación estable sucumbió, esta separación no es una razón que impida reconstruir la vida al lado de otra persona.
   Independiente de los motivos para vincularse otra vez, tanto el hombre como la mujer por su propia naturaleza necesita vivir en compañía, pero el daño causado puede crear pensamientos ambivalentes, por un lado la ilusión de amar y recibir amor y de otra parte repetir los mismos errores.
   Si se transita por los 40  o 50 años, el amor tendrá mucho que ver con lo que se ha vivido. Si han predominado los conflictos, sean personales o de pareja,  puede saber amargo y con visos de desconfianza.
  Siempre debemos hacer un esfuerzo por pensar de manera positiva,  para ver el lado bueno de las cosas e,  incluso,  los acontecimientos que no nos agradan, en ocasiones sirven de aprendizaje.
  Un equipo de investigadores llegó a la conclusión de que, rodearse de seres felices, influye positivamente en la felicidad personal.
  Este sentimiento está relacionado con factores tan diversos como la calidad de vida, la satisfacción en el trabajo, las buenas relaciones sociales y familiares y, por supuesto el cariño de la pareja, no importa la edad, lo principal es ese amor que nos han dado, a veces sin esperarlo.