miércoles, 7 de junio de 2017

Las yerbas de Sinesio también curan el cuerpo y el alma



Aída Quintero Dip
  Bertha Hechavarría Heredia, famosa pregonera santiaguera, dejó huellas en su tierra natal, donde la recuerdan vociferando el nombre de mil yerbas para curar los males del cuerpo y el alma, como solía expresar con su sonrisa pícara y la cesta en la cabeza.
  Esta mujer alegre y bonachona que fue realmente una celebridad de las calles en su inusual oficio ejercido la mayor parte de su vida, tiene fieles seguidores, sobre todo expertos en eso de preparar botellas con raíces de las más disímiles plantas.
   Mi mayor orgullo es haber escuchado los consejos y aprendido mucho de Bertha, refiere Sinesio William Diasco, un santiaguero de 77 años que lleva 35 de yerbero botánico, como él mismo se califica, con una práctica reconocida en combinar raíces para elaborar medicina verde.
   Como pregonera ella era única, tenía un sabor en sus palabras que convidaba a la gente a usar sus mejunjes, y siempre acertaba, la buscaban una y otra vez porque sus remedios eran bálsamos que curaban los más inverosímiles malestares, señala.
   Quien va siendo ya uno de sus más fieles seguidores, siente el placer de que el oficio y el recuerdo de Bertha perduren, pues ella protagonizó el suceso más notorio con respecto a los pregones en Santiago de Cuba en estos tiempos, pero no fue el único en una ciudad con arraigo en esa autóctona expresión.
  Sinesio se vanagloria, con cierta razón, de aliviar males combinando raíces de diversas variedades para mejorar la salud  relacionada con migraña, reúma, úlceras, fibromas, problemas estomacales, infertilidad, impotencia y otras.
  Pero no hago nada por improvisación, señaló, primero estudio las características de las plantas y raíces, analizo sus propiedades, incluso, tengo precaución con las contraindicaciones, por eso he obtenido buenos resultados.
  Son muchas las personas que pueden atestiguar la valía de sus botellas preparadas, como Alicia Delis, una santiaguera de la tercera edad con padecimiento de reúma que confiesa haberse mejorado mucho y hacer caminatas que antes no podía.
  Caridad Quintero Revilla, la cual fue vecina de Berta Hechavarría, en el poblado de El Caney, está contenta de que esa tradición no se pierda, mucho más ahora que la medicina verde tiene gran auge, pues se ha demostrado su importancia para curar o por lo menos aliviar a las personas de diversas dolencias.
  Ya no será la inolvidable Bertha con su atuendo de mil colores reflejando toda la policromía del Caribe, bien en una esquina, sentada en uno de los portales o escalones de cualquier vivienda colonial o bajando y subiendo la reconocida calle Enramadas.
  Para demostrar que los pregoneros tienen mil maneras de expresarse, Sinesio se auxilia de una carretilla pequeña ataviada de sus botellas bien ordenadas y, sobre todo,  con su verbo presto a explicar las virtudes de sus preparados con yerbas, raíces y plantas.
  Sin estampas como esta, propias de la oriental urbe, donde se empeñan en preservar todo lo posible, podría decirse que Santiago no es el mismo.    

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