miércoles, 20 de junio de 2012

Mi periódico es un soldado



Aída Quintero Dip

Nacido bajo el fragor de las balas y de los rigores de la compartimentación exigida en la lucha clandestina, en el Santiago de Cuba ancestralmente rebelde y heroico; el periódico Sierra Maestra sigue siendo, como el 7 de septiembre de 1957, un soldado de la Revolución.
Igual que las indómitas montañas orientales donde se fraguó la libertad,  su nombre es comprometido y de combate y no lo ganó gratuitamente, para merecerlo un grupo de intrépidos jóvenes del Movimiento 26 de Julio tomó la letra impresa como bastión y sembró una semilla.
Hijo de la impronta guerrillera y del ideal libertario de Fidel Castro y de Frank País, vio la luz este agitador en tiempos de clandestinaje, honrando a Patria, que más que un periódico fue la voz de José Martí anunciando la nueva era americana, cuando lo fundó  el 14 de marzo de 1892 para hacer la Guerra Necesaria; o El Cubano Libre, calificado durante la contienda independentista  como artillería pesada de la Revolución.
El Sierra Maestra no solo cumplió esa misión; después de la victoria de Enero de 1959 multiplicó su quehacer y se convirtió en alfabetizador  de ideas nuevas, testigo y testimoniante de la obra colectiva, perpetuando la memoria de momentos trascendentales, estremecedores, definitorios, pero, esencialmente tocando la mente y el corazón del pueblo.
A las puertas de su 55. aniversario, el colectivo de hoy con sus colaboradores de siempre y fundadores al lado, cual centinelas, no recibe la fecha con los brazos cruzados, vanagloriándose de sus resultados. Está presto a asumir los desafíos del periodismo militante y creador de estos tiempos difíciles, ante un mundo convulso y globalizado.
Mejor Centro Nacional del sindicato de la Cultura, lugar destacado en la emulación de la UPEC,  la obtención de premios periodísticos  y el infinito  privilegio de ser buscado cada sábado por los santiagueros y cada día por los internáutas, son motivaciones para continuar adelante, estimulados, además, por atesorar desde abril de este año, la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, otorgada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Los logros no envanecen a los actuales trabajadores. Solo hay espacio para fomentar  el conocimiento, la cultura, la búsqueda de formas más originales y de profundidad en los contenidos, en los cuales  prevalezca la calidad profesional; solo hay  tiempo para seguir tomándole el pulso a nuestra época, reflejarla aún mejor  y ofrecer un mensaje eficaz, objetivo y oportuno a los receptores.
Prioridades son, también, trabajar consagradamente y ser celosos guardianes de la coherencia, la identidad, la elegancia,  que constituye el estilo del periódico, y esforzarnos por cumplir la misión estratégica de organizar y dirigir la cobertura que permitan garantizarle un perfil propio a nuestro órgano.
No todo está hecho, la deuda está en pie. Informar, educar, persuadir, crear opinión, orientar, argumentar, son verbos urgidos de conjugarse mejor en la prensa cubana y en particular en nuestro Sierra Maestra, en este mismísimo siglo XXI para acercarnos a la máxima martiana, porque únicamente así  se resumen de manera elocuente  los objetivos y las misiones  del  periodismo ético y revolucionario que el Apóstol predicó:
“Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir; tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado; no encarnizarlos con un alarde de adhesión tal vez extemporánea, tócale proponer soluciones, madurarlas y hacerlas fáciles, someterlas a consulta y reformarlas según ella; tócale, en fin, establecer y fundamentar enseñanzas, si pretende que el país la respete, y que conforme a sus servicios y merecimientos, la proteja y la honre”.
En consonancia  con tales preceptos, este soldado fiel afilará su puntería periodística, y se empeñará por dar siempre en el blanco, para parecerse mucho más a la vida que palpita a su alrededor, a su pueblo y a la sociedad que marcha hacia delante, pese a todas las adversidades.

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