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viernes, 11 de diciembre de 2015

Para Roberto las cegueras de alma están casi en extinción


Aída Quintero Dip
   Los postulados que defiende la Asociación Nacional del Ciego (ANCI) y la voluntad de personas como Roberto Puebla Griñan permiten hacerles la guerra a la adversidad y disfrutar de los derechos de que gozan en Cuba.
  Con baja visión y defectólogo de profesión, valora que en la Isla, como en ninguna otra nación, hay condiciones para insertarse en la sociedad porque existe una actitud política mediante resoluciones y disposiciones, que garantizan la atención a ese segmento de la población.
   En 1998 Puebla Griñan empezó a perder la visión, cuando estudiaba Economía en la Universidad de Oriente y trabajaba en la fábrica de calzado plástico de Palma Soriano, en la provincia de Santiago de Cuba, como técnico de control de la calidad.
   Al acudir al especialista, recuerda, me diagnosticaron atrofia del nervio óptico, una enfermedad de la cual no tenía antecedentes, pero recibí un tratamiento muy efectivo.
   Tuvo que interrumpir trabajo y carrera por indicación médica; el mundo se le vino encima, mas tenía 25 años y la depresión se transformó en rebeldía, en búsqueda, así creó el club de amigos Amo esta Isla, que promovía solidaridad con la Antilla Mayor.
   Entonces me entregué con tanta pasión a la ANCI que fui representante de los jóvenes primero, luego de Relaciones Públicas hasta que me eligieron presidente en mi municipio, señala.
  Quería asirme a algo fuerte que levantara mi espíritu, y la organización le dio ese sentido a mi vida, es la extensión de mi familia y Mayra Ramírez,  mi esposa, también de baja visión, ha sido imprescindible en ese camino, dijo.
   Cuando en Palma Soriano surgió un proyecto de interacción con personas sordo-mudas           -discapacidad muy compleja-, muchos pensaron con razón que una idea así solo podía ser de Roberto Puebla Griñan, para dar prioridad a las siete  conceptuadas en esa categoría, de los 635 miembros de la ANCI en su localidad.
   Socializar sus experiencias  y que puedan expresar opiniones, necesidades y llevar la sociedad hacia ellos, orientando a la familia y a las instituciones, sobre diversos temas que aseguren atención y respaldo eficientes  es el objetivo, señaló.
   A pesar de ser débil visual  después decidió estudiar en el Pedagógico santiaguero, donde se graduó en la Enseñanza Especial en Defectología, ideal en su función de guiar y estimular a ciegos y débiles visuales para facilitar su integración e inclusión social.
   Con lógicas incertidumbres me incorporo a los talleres literarios, ya que me atrapó la literatura como una forma de expresarme, escribí poesía, cuento, teatro y gané varios premios en el ámbito nacional, refiere.
   José Cuevas Veranes, presidente de la ANCI en la provincia, dice que el ejemplo del palmero se repite en muchos de los cuatro mil 872 miembros en el territorio, donde el Estado ha puesto cuantiosos recursos y esmerada asistencia para proteger sus derechos.
   Agregó que son privilegiados en la atención de salud desde los consultorios con consultas oftalmológicas para atenuar y resolver cegueras  y que igual ocurre cuando necesitan de operaciones.
   Roberto se siente como los demás, no obstante su discapacidad, que no le ha impedido aportar, cultivar su talento, y ser reconocido como cualquier cubano de estos tiempos, motivos tiene para celebrar el Día Mundial de los Derechos Humanos, este 10 de diciembre.
   Las cegueras de alma están casi  en extinción en un país donde el Estado es el primero que nos protege, por eso mi corazón mira solo la ternura de las personas bondadosas que abundan en todas partes, para tenderte la mano cuando más lo necesitas, destaca.

jueves, 28 de junio de 2012

Josué, Floro y Salvador, entre los héroes, su destino



Aída Quintero Dip
El  30 de junio es una fecha bien prendida al corazón de los nativos en la rebelde y heroica ciudad de Santiago de Cuba. Ese día de 1957 -época en que la urbe era un hervidero de rebeldía contra el régimen de Fulgencio Batista-, tres de sus mejores hijos se inmolaron en una acción revolucionaria.
La tiranía pretendía crear una imagen deformada de la realidad cubana, con el fin de ofrecer la impresión de un clima de paz y normalidad, restándole crédito a la existencia de un foco insurreccional armado en la Sierra Maestra, y con esto dar por sentado que aquel régimen de facto gozaba de estabilidad.
Por esos días hubo un notable incremento de la acción revolucionaria, y el 28 de mayo de ese año ocurrió la victoria de las fuerzas del naciente Ejército Rebelde comandadas por Fidel en El Uvero. Los órganos represivos multiplicaron sus criminales métodos intentando contener el espíritu de combatividad que crecía.
El Movimiento Revolucionario 26 de Julio y sus  combatientes clandestinos no podían quedarse con los brazos cruzados  y  bajo la dirección de Frank País fraguó una acción audaz, para  boicotear un gran mitin político, en el céntrico Parque Céspedes  de Santiago de Cuba,  y  poner en ridículo a sus organizadores, en la que mueren Josué País García,  Floromiro Bistel Somodevilla y Salvador Alberto Pascual Salcedo. 
Así describía aquel hecho en un trabajo periodístico la corresponsal en La Habana de The New York Times, Ruby Hart Phillips. «(...) Santiago era un campo armado. Policías y soldados estaban apostados en todas las esquinas. Los carros patrulleros rugían por la ciudad. Las calles se encontraban desiertas. Parecía como si Santiago estuviera bajo un bombardeo (...) Se me hizo evidente el verdadero horror de lo que estaba sucediendo en Cuba (...)».
La audacia y heroísmo mostrados por los tres jóvenes inmolados quedaron grabados eternamente en  el corazón e historia de luchas de su  pueblo, como un ejemplo de absoluta fidelidad a la causa de la Patria y la propia Revolución, cuyo triunfo no pudieron disfrutar.
Los protagonistas de la acción sobresalían por sus valores humanos y revolucionarios. Frank, hermano de Josué,  era muy audaz, arriesgado, y exigía que en la acción se fuera así, pero que no se perdiera la vida inútilmente por apasionamiento. En tal sentido luchaba con Josué, que era muy apasionado y muy fogoso, aunque también lo admiraba mucho.
Era notable la diferencia de caracteres entre ambos: Frank introvertido y parco al hablar, y Josué, extrovertido, pero poseedor de una innata rebeldía contra todo lo injusto a su alrededor, sin embargo un especial grado de afinidad prevalecía entre ellos desde la niñez, que convertía esos nexos de hermandad y compañerismo en algo digno de  resaltar.
 Haydée Santamaría, Vilma Espín y otros compañeros de lucha testimoniaron
que Josué idolatraba a Frank. Juntos abrazaron el ideal liberador a raíz del golpe de Estado  de la camarilla batistiana, el 10 de marzo de 1952; no escatimaron tiempo ni condiciones para dedicar, en grado sumo, esfuerzo, sacrificio e inteligencia  a esa lucha de pueblo, con la realización de acciones desde el medio clandestino, dirigidas a contribuir al derrumbe definitivo del oprobioso régimen tiránico y lograr una radical transformación de la vida social, económica y política de la nación.
Cuando la estoica madre, Doña Rosario, conoció de la caída de su pequeño Josué, se encaminó serenamente hasta el hospital. Una vez frente al cuerpo de su entrañable hijo, se produjo una fuerte escena de dolor reprimido. Con una mirada triste y profunda amargura, pero sin lágrimas, dijo ella entonces: “¡Qué lástima...! Han tronchado una vida que empezaba, llena de ilusiones...”
Tras aquella infausta jornada Frank, quien se hallaba en vigilia, destrozado por la irreparable pérdida, oculto e impotente, escribía su desconsolado poema dedicado “A mi hermano Josué, a mi niño querido”, en el cual lo consideró entre los héroes, su destino.
Después del Enero de 1959, Doña Rosario  hizo sembrar flores blancas y flores rojas en la tumba de Frank y Josué, en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba; las primeras  como tributo a la pureza de su primogénito, y la segunda, para hacer lo mismo ante la rebeldía de su hijo menor, según reseñó la combatiente, ya desaparecida, Gloria Cuadras de la Cruz.
Josué, Floro y Salvador dejaron un legado imperecedero para las nuevas generaciones de cubanos, los tres héroes siguen viviendo en el alma del pueblo.

miércoles, 20 de junio de 2012

Mi periódico es un soldado



Aída Quintero Dip

Nacido bajo el fragor de las balas y de los rigores de la compartimentación exigida en la lucha clandestina, en el Santiago de Cuba ancestralmente rebelde y heroico; el periódico Sierra Maestra sigue siendo, como el 7 de septiembre de 1957, un soldado de la Revolución.
Igual que las indómitas montañas orientales donde se fraguó la libertad,  su nombre es comprometido y de combate y no lo ganó gratuitamente, para merecerlo un grupo de intrépidos jóvenes del Movimiento 26 de Julio tomó la letra impresa como bastión y sembró una semilla.
Hijo de la impronta guerrillera y del ideal libertario de Fidel Castro y de Frank País, vio la luz este agitador en tiempos de clandestinaje, honrando a Patria, que más que un periódico fue la voz de José Martí anunciando la nueva era americana, cuando lo fundó  el 14 de marzo de 1892 para hacer la Guerra Necesaria; o El Cubano Libre, calificado durante la contienda independentista  como artillería pesada de la Revolución.
El Sierra Maestra no solo cumplió esa misión; después de la victoria de Enero de 1959 multiplicó su quehacer y se convirtió en alfabetizador  de ideas nuevas, testigo y testimoniante de la obra colectiva, perpetuando la memoria de momentos trascendentales, estremecedores, definitorios, pero, esencialmente tocando la mente y el corazón del pueblo.
A las puertas de su 55. aniversario, el colectivo de hoy con sus colaboradores de siempre y fundadores al lado, cual centinelas, no recibe la fecha con los brazos cruzados, vanagloriándose de sus resultados. Está presto a asumir los desafíos del periodismo militante y creador de estos tiempos difíciles, ante un mundo convulso y globalizado.
Mejor Centro Nacional del sindicato de la Cultura, lugar destacado en la emulación de la UPEC,  la obtención de premios periodísticos  y el infinito  privilegio de ser buscado cada sábado por los santiagueros y cada día por los internáutas, son motivaciones para continuar adelante, estimulados, además, por atesorar desde abril de este año, la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, otorgada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Los logros no envanecen a los actuales trabajadores. Solo hay espacio para fomentar  el conocimiento, la cultura, la búsqueda de formas más originales y de profundidad en los contenidos, en los cuales  prevalezca la calidad profesional; solo hay  tiempo para seguir tomándole el pulso a nuestra época, reflejarla aún mejor  y ofrecer un mensaje eficaz, objetivo y oportuno a los receptores.
Prioridades son, también, trabajar consagradamente y ser celosos guardianes de la coherencia, la identidad, la elegancia,  que constituye el estilo del periódico, y esforzarnos por cumplir la misión estratégica de organizar y dirigir la cobertura que permitan garantizarle un perfil propio a nuestro órgano.
No todo está hecho, la deuda está en pie. Informar, educar, persuadir, crear opinión, orientar, argumentar, son verbos urgidos de conjugarse mejor en la prensa cubana y en particular en nuestro Sierra Maestra, en este mismísimo siglo XXI para acercarnos a la máxima martiana, porque únicamente así  se resumen de manera elocuente  los objetivos y las misiones  del  periodismo ético y revolucionario que el Apóstol predicó:
“Toca a la prensa encaminar, explicar, enseñar, guiar, dirigir; tócale examinar los conflictos, no irritarlos con un juicio apasionado; no encarnizarlos con un alarde de adhesión tal vez extemporánea, tócale proponer soluciones, madurarlas y hacerlas fáciles, someterlas a consulta y reformarlas según ella; tócale, en fin, establecer y fundamentar enseñanzas, si pretende que el país la respete, y que conforme a sus servicios y merecimientos, la proteja y la honre”.
En consonancia  con tales preceptos, este soldado fiel afilará su puntería periodística, y se empeñará por dar siempre en el blanco, para parecerse mucho más a la vida que palpita a su alrededor, a su pueblo y a la sociedad que marcha hacia delante, pese a todas las adversidades.

lunes, 18 de junio de 2012

Vilma cual Mariana


“Fáciles son los hombres con tales mujeres”

                                             José Martí
Aída Quintero Dip
Vilma Espín Guillois,  nacida  el 7 de abril de 1930,  en la ciudad de Santiago de Cuba, demostró con su vida y con su obra que es  fiel heredera de las tradiciones de lucha de nuestro pueblo y  de la estirpe de Mariana Grajales, por lo que  clasifica entre las cubanas  más prominentes de todos los tiempos.
Esta excepcional mujer ocupa por derecho propio un lugar destacado en la historia de la Patria, a la cual se consagró en cuerpo y alma  desde la etapa prerrevolucionaria  hasta el logro del triunfo, y en los años de Revolución en el poder.
En la biografía de esta heroína  de la clandestinidad y combatiente del Ejército Rebelde descuella la participación activa en movimientos de oposición a la tiranía, pues al fundarse la organización Acción Nacional Revolucionaria, que más tarde se convertiría  en parte integrante del Movimiento 26 de Julio,  trabajó muy vinculada a esta bajo la dirección de Frank País.
Cuando ya estaba muy  perseguida  -en 1957- y prefirió bautizarse como Débora,  tuvo que pasar a la clandestinidad; para entonces  era miembro de la Dirección Nacional del Movimiento. Poco antes de que Frank fuera asesinado,  la nombró  coordinadora provincial del Movimiento en Oriente.
En junio de 1958 se incorpora a la guerrilla; el II Frente Oriental Frank País, bajo el mando del entonces Comandante Raúl Castro,  fue el escenario donde dio riendas sueltas a sus afanes libertarios hasta el final de la guerra.
Vilma trabajó tesoneramente en el proceso de integración de las organizaciones revolucionarias femeninas  hasta fusionarse en una sola Federación de Mujeres Cubanas,  fundada por Fidel el 23 de agosto de 1960, y fue tan justo que desde entonces la aclamaran como su presidenta, que sus contemporáneas estuvieron orgullosas de haber recibido el nuevo milenio con ella todavía al frente, y esa misma tenacidad, y ese mismo afán de crear y multiplicar del principio.
Al triunfo de la Revolución cumplió, además,  otras tareas que pusieron a prueba su exquisita sensibilidad y voluntad sin límites, como por ejemplo, la responsabilidad de la creación y presidencia del Instituto de la Infancia, empeño en el cual también hizo gala de su dedicación y ternura.
Apenas en 1959, dirigió el  Comité Organizador Cubano que trabajó con vistas al Congreso de Mujeres Latinoamericanas,  que se celebraría en Chile;  y presidió la delegación de las más de 70 cubanas que asistieron.
Entre otras muchas condecoraciones como reconocimiento a su destacada  hoja de servicios a la Patria,  ostentaba la Medalla XX Aniversario y la Orden Ana Betancourt; en 1979, el Soviet Supremo de la URSS le otorgó el Premio Internacional Lenin, por sus aportes al fortalecimiento de la paz entre los pueblos.
Su voz se hizo sentir muchas veces en la arena internacional;  en numerosas tribunas reflejó los intereses y aspiraciones de las mujeres del III Mundo, abogando por la paz y solidaridad entre los pueblos, por lo que no extrañó que fuera elegida en 1964 vicepresidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres.
Vilma Espín fue fundadora del Partido Comunista de Cuba  e integró la selecta lista del primer Comité Central en 1965, condición que mereció hasta su muerte. También fue miembro del Consejo de Estado desde su fundación, y en el 2. Congreso del PCC, en 1980, resultó elegida miembro suplente del Buró Político, mientras en el 3. Congreso la promovieron a miembro efectivo de esa instancia de dirección, responsabilidad que desempeñó  hasta 1991, como reconocimiento a su probada militancia, méritos y lealtad.
Vilma era el brazo derecho de Frank, el jefe nacional de Acción y Sabotaje del M-26-7, a quien le sirvió hasta de chofer para protegerlo en los momentos  en que era uno de los combatientes más perseguidos por la tiranía, durante los años difíciles de la lucha clandestina en Santiago de Cuba.
Heredó la rebeldía de su amada ciudad natal, la misma que la viera desafiar al régimen en la época de estudiante de Ingeniería Química Industrial,  en la Universidad de Oriente,  que ante el peligro la refugió en sus casas para que nadie pudiera dañarla; la misma que la sintió  por sus calles combatiendo y forjando sueños, la eligió diputada al Parlamento cubano y que le entregó siempre un cariño muy especial por considerarla una de sus hijas más queridas.
En ella se conjugaron de manera excepcional  el valor y la entereza de Mariana Grajales, la visión anticipadora de Ana Betancourt, así como también  la fidelidad  y sensibilidad de Celia Sánchez y Haydée Santamaría; en ella estuvo intacta  la rebeldía de la Sierra, que fue cimentándose poco a poco hasta formarla como un cuadro íntegro, de solidez ideológica a toda prueba, que supo forjar virtudes en las nuevas generaciones.
Vilma tuvo el honor de representar el estoicismo de la mujer cubana  en el levantamiento armado de Santiago de Cuba,  el 30 de noviembre de 1956, junto a Haydée, Gloria Cuadras y otras tantas santiagueras firmes y leales, que vistieron el verde olivo dispuestas a apoyar el desembarco del Granma para ser libres o mártires,  como había pronosticado Fidel.
Hasta su muerte,  la adornó una singular sonrisa,  que la distinguió entre los guerrilleros en los días de la Sierra Maestra, cuando ella y Celia eran las niñas lindas de la tropa y los rebeldes lo mismo les regalaban flores, las protegían como a una hermana para que nada pudiera pasarles, o las acompañaban a riesgosas misiones.
Sintió la satisfacción de haber forjado  -junto a Raúl- una hermosa familia, pródiga de amor, de cuatro hijos y ocho nietos;  seguramente quiso perpetuar en ella -de alguna manera- su vida y experiencia clandestina y guerrillera, pues dos de sus hijas llevan sus más conocidos nombres  de guerra: Déborah y Mariela.
Desde la victoria,  el primero de enero de 1959, le aguardaron tareas decisivas  en la edificación de la nueva sociedad y en la lucha para que la mujer ocupara el puesto merecido. Vivió años de avatares y desafíos disímiles,  pero siempre conservó esa dulzura, mezcla de madre, compañera, amiga, capaz de analizar con igual entereza los  problemas que entorpecen el pleno desarrollo de la sociedad, y  disfrutar de sus avances y éxitos.
Una de las obras que la perpetuará al paso de los siglos es la conducción de la transformación de la mujer cubana, convertida hoy en una poderosa fuerza, protagonista de misiones decisivas para el avance socio-económica y político de la nación;  ella fue  guía indiscutible de la lucha por lograr la verdadera igualdad de derechos y oportunidades.
Conservó hasta el final su fibra de combatiente  sin fronteras,  que en foros internacionales  encarnó el espíritu de lucha del pueblo cubano, amante de la paz, defensora sempiterna de la dignidad de mujeres y niñas  contra los flagelos que atacan hoy al mundo, especialmente en cuestiones relacionadas con el abuso y prostitución infantiles, el comercio de niñas y niños, y la violencia contra ellas y ellos.
Las presentes y futuras generaciones tendrán que venerarla, además,  por su fidelidad a la causa, y especialmente a Fidel, como intérprete ferviente y creativa de sus ideas; por los importantes servicios que prestó a la Patria y por anidar los valores  más auténticos de la cubanía.
Con una mirada optimista, pero inconforme aún por lo realizado en la organización femenina, en una de sus últimas visitas de trabajo a Santiago de Cuba había confesado: “Contamos con muchas reservas  para hacer maravillas en bien de la Patria y la humanidad,  se puede hacer más porque la mujer tiene alas para volar más alto”.
Siempre se sintió dichosa de ser contemporánea de tantas mujeres valiosas  que han puesto su talento y se han consagrado al servicio de la Revolución, por eso conducir los destinos de la FMC más que un trabajo, lo consideró un placer inigualable.
“Su lucha y  legado están en la esencia de los valores humanos”,  dijo en la velada solemne en honor a la heroína,  su entrañable amiga y compañera en los trajines clandestinos y luego del triunfo”, Asela de los Santos, quien sintetizó el vacío que dejaba Vilma, expresando: “¡Cuánto te vamos a extrañar!”
Su muerte -18 de junio de 2007- causó profundo dolor no solo en Cuba, sino también entre las organizaciones femeninas internacionales,  por la inspiración que ella significó en todos los sentidos. Una dirigente de la Federación Democrática Internacional de Mujeres la calificó con dos palabras: única y trascendente, y otras coincidieron en señalar que el mundo le debe mucho a la contribución de Vilma Espín, considerada una de las figuras de más prestigio y autoridad.
Si José Martí la hubiera conocido, seguramente  tuviera que decir de ella lo mismo que una vez expresó de Mariana Grajales: “Fáciles son los hombres con tales mujeres”.

lunes, 11 de junio de 2012

El legado de la filosofía martiana


AÍDA QUINTERO DIP
La necesidad de una reflexión  filosófica y cultural profunda constituye un imperativo de los tiempos de cambios que vivimos. Y el legado que nos dejó en tal sentido José  Martí es imperecedero.
En 1887, al analizar con visión premonitoria los peligros que se gestaban  desde Estados Unidos, el Apóstol indicó: “Se van levantando en el espacio, como inmensos y lentos fantasmas, los problemas vitales de América: -piden los tiempos algo más que fábricas de la imaginación y  urdimbre de belleza. Se puede ver en todos los rostros y en todos los países, como símbolos de la época, la vacilación y la angustia. El mundo entero es hoy una inmensa pregunta”.
Ha transcurrido más de un siglo de esas palabras y mantienen una vigencia renovada. ¿Cómo responder a esta interrogante en el siglo XXI cuando el desafío se presenta de una manera más dramática y universal? Los cubanos, por suerte, contamos con el arsenal de ideas filosóficas presentes en el pensamiento de José Martí.
Tenemos el privilegio de conocer sus concepciones  acerca de lo que él llamó “la ciencia del espíritu”;  las ideas expresadas con belleza poética en los versos de  “Yugo y Estrella” o sus esbozos de gran valor en el campo de la pedagogía en relación con los vínculos, por ejemplo,  entre la bondad y la inteligencia.
Asimismo nos apropiamos de su concepto de que todo hombre lleva dentro una fiera dormida, pero al mismo tiempo somos seres admirables capaces de ponerle riendas a la fiera.
Los criterios en torno a la importancia de la educación y la cultura en la liberación humana, o sus ideas éticas y estéticas y la relación entre estas: “o nos condenan juntos/  o nos salvamos los dos”, tienen asombrosa  vigencia y utilidad. Ocurre igual con las  concepciones sobre el equilibrio del mundo,  analizadas tanto en lo individual como en lo social, y en su dimensión universal.
Resulta que en Martí hacen síntesis  valores  y conocimientos  diversos. La tradición bolivariana  y latinoamericana que el Héroe Nacional cubano enriqueció  con su vida en México, Centroamérica y Venezuela,  y las ideas y sentimientos antiimperialistas  surgidos desde las propias entrañas del imperio yanqui,  donde vivió por más de 15 años,  y  completó allí su pensamiento político, social y filosófico desde la óptica de los intereses latinoamericanos. Fue, realmente, el analista  más profundo sobre la realidad norteamericana de la última mitad del siglo XIX.
José Martí encarna el símbolo más alto de dos siglos de historia cubana y americana. Una cultura que desde su gestación y nacimiento está volcada hacia la acción y vinculada,  por tanto,  a los problemas inmediatos y acuciantes de la actualidad.
Sus seguidores debemos saber usar mejor los verbos amar, pensar, si queremos asumir el mensaje martiano y enfrentar los desafíos que  hoy tiene ante sí la humanidad.

jueves, 17 de mayo de 2012


Sentenciado el fascismo; veredicto por la vida
Aída Quintero Dip
Si el reportaje escrito al pie de la horca por el periodista y luchador  antifascista checoslovaco, Julios Fucik, pudiera hablar,  probablemente se ganaría una parte de la batalla por abrirle los ojos a la Humanidad ante el peligro que se cierne hoy mismo sobre el planeta.
Como un canto de resguardo a la vida, resuena todavía en los  oídos del mundo su sentencia: “Hombres os amed, estad alerta”.
Parecía que el fascismo, derrotado el 9 de mayo de 1945, era únicamente una  dolorosa página del pasado;  sin embargo, hechos casi insólito ocurridos en este mismísimo siglo XXI indican la urgencia de estar en permanente vigilia.
Imágenes de torturas infligidas por soldados estadounidenses a confinados en diversas cárceles del mundo, secuestro de personas, muertes provocadas por guerras injustas e ilegales,  horrorizan a millones de seres humanos, preocupados porque esa barbarie pueda resurgir como una bofetada ante el festejo de los 67 años de victoria sobre el fascismo.
Las víctimas de ese holocausto constituyen su más terrible huella y también la evocación de la tragedia que significó el cruel sistema, surgido en 1922 en Italia, con Benito Mussolini, y que tuvo en 1933 su máxima expresión y desarrollo en Alemania, con Adolfo Hitler, para extenderse después a España, Polonia, Bulgaria y otras naciones ocupadas e influenciadas por el imperio germano.
Cortándoles las alas a la vida fue de casa en casa el fascismo, caracterizado por la supresión de las libertades democráticas,  incluso las elementales;  el colapso  de las organizaciones obreras y progresistas; representa el desencadenamiento de la guerra de rapiña con el fin de esclavizar a los pueblos y conquistar el dominio mundial.
Historias espeluznantes asociadas a nombres como Bormann, Keitel, Goering,  Himmler, Muller, Rolff y una lista interminable de connotados nazis de la Alemania hitleriana, dejaron cicatrices aún abiertas en el corazón de los pueblos.
Un monumento al horror representan  los campos de concentración, como el de Auschwitz, en Cracovia, Polonia, uno de los más famosos, al cual se le considera la personificación de las atrocidades del siglo XX.
En ese sitio hubo un genocidio planificado y organizado, sus víctimas fueron calcinadas y las cenizas esparcidas por los campos colindantes. La historiografía recoge que la aberración y la infamia se dieron cita allí como en pocos lugares para convertirlo en un verdadero infierno, que se hizo aún más notorio por la instalación de la primera cámara de gas, el 15 de agosto de 1940.
Ante tales antecedentes es comprensible el reclamo unánime de impedir holocausto como aquel,  al cumplirse 67 años del triunfo del bien sobre el mal,  con el compromiso de evitar que una tragedia de tal magnitud se repita. Es la ofrenda que podemos colocar a los pies de los más de 54 millones de muertos y torturados.
Hoy la política de la administración de los Estados Unidos, con el respaldo de la Unión Europea, tiene gran coincidencia con los postulados del fascismo, en su práctica unipolar, hegemónica y de defensa al terrorismo, que paradójicamente dice combatir, razón suficiente para estar más alerta que en cualquier otra época.
La historia no olvida la alegría en las calles de los países europeos, el 9 de mayo de 1945,  cuando representantes de la entonces Unión Soviética y del ejército nazi firmaron el Acta de Capitulación de Alemania, tras la II Guerra Mundial.
Ahora se escuchan otros gritos para advertir el peligro del resurgimiento  de esa ideología, de corrientes neofascistas expresadas en el crecimiento de la xenofobia, con ataques de los nacionales a personas de otros países, sobre todo, latinos y árabes; desarrollo de manifestaciones y hasta  intentos de escalar  posiciones políticas en los partidos.
No es hora de brazos cruzados, aunque la humanidad confía en que prevalezca la cordura para  que reine la paz en el planeta, y ninguna nube empañe los esfuerzos por preservar cuanto la voluntad e inteligencia de los hombres y mujeres ha creado en la faz de la tierra.

lunes, 14 de mayo de 2012

Paco y el arte de diseñar


AÍDA QUINTERO DIP
La historia del periódico Sierra Maestra en la Revolución -nació en plena lucha clandestina en 1957- no podrá escribirse sin la historia del diseñador Francisco Velázquez Mulet, quien en ese colectivo ha merecido la distinción Félix  Elmuza,  de la Unión de Periodistas de Cuba, el Sello de Trabajador Laureado del Sindicato de la  Cultura y la Medalla de Combatiente Internacionalista de II Grado, lauros que sintetizan una vida de total entrega y comprometida con su tiempo.
También sumó a su trayectoria el diploma por 35 años de trabajo  vinculado al Partido, firmado por Fidel,  lo que valora altamente: “Consagrarme en una dependencia de la organización política de vanguardia, ha significado una escuela para mí en disciplina, dedicación y lealtad a la Revolución, a Fidel y a Raúl, con el ejemplo siempre por delante”.
Paco, como le llamamos cariñosamente, es un hombre laborioso, optimista, de sentido práctico, con el buen humor a flor de piel, capaz de transmitir alegría, que no teme al trabajo, con una disposición que no conoce horario ni días; amigo y hermano en las buenas y en las malas.
Siente un cariño muy especial por Santiago de Cuba, aquí conquistó el amor de Juanita, tuvo sus hijos Frank y Raymundo, y un trabajo que le apasiona, aunque es natural de Holguín, donde hace 42 años se inició en los trajines del diseño en el Poder Local y luego en la  Empresa de Medios de Propaganda, en esa provincia,  hasta  que en 1980 se vinculó al  Sierra Maestra.
“El periódico ha sido mi otra gran escuela,  me ha formado en el cumplimiento del deber con disciplina,  y me ha enseñado a amar y a respetar el trabajo, por sobre todas las cosas”, dice Velázquez Mulet,  un diseñador  muy premiado  en el departamento de Redacción del órgano por la calidad integral de su labor, alcance y repercusión pública.
Primeros premios en el Salón Provincial 26 de Julio, y en concursos de carteles del carnaval; participación en cursos de superación y colaboración con diversas instituciones, organismos y organizaciones de masas en el diseño de diplomas, certificados, plegables, folletos, revistas, no han faltado en su currículo.
Resultó vital  su desempeño en aras de estabilizar la disminución del horario de cierre del periódico, lo que indica eficiencia; ha incursionado en cambios en el diseño en correspondencia con las nuevas líneas,  como renovador, lo que le otorga  un sello especial a su trabajo, que, en ocasiones, raya con lo artístico.
“No concibo la vida sin el contacto directo y cotidiano con mi periódico”, subraya para recalcar cuánto representa para él.
El Premio Provincial de Periodismo Gloria Cuadras por la obra del año, en la categoría de diseño, fue a parar a sus manos, en  marzo del 2010, pero por ese espíritu que le distingue Paco ostenta el premio  de la constancia, disposición y entrega sin límites, que no pueden simbolizarse únicamente en un pergamino ni en un año de labor.

jueves, 12 de abril de 2012

Hablar bien, escribir mejor, para honrar el idioma de Cervantes

Aída Quintero Dip
Bienaventurados somos los cubanos de platicar el idioma Español, de tanta riqueza en vocablos, giros y matices, que se extiende hoy por todo el planeta como la segunda lengua más hablada, después del chino mandarín, con cerca de 400 millones de hablantes nativos.
El 23 de abril se celebra el Día Mundial del Idioma Español en honor al escritor Miguel de Cervantes Saavedra, una figura cumbre en la literatura más allá de su lengua materna, que murió en ese mismo día, en el año 1616; autor por demás de una obra insigne, Don Quijote de la Mancha, muy apreciada por su excelente factura.
También, ese mismo día, pero en diferentes años, nacieron otros escritores de talla universal como, por ejemplo, William Shakespeare (en 1564), el peruano Inca Garcilazo de la Vega y Vladimir Nabokov (en 1899.
Ha tenido el hecho tanta connotación que en algunos países se conmemora a la vez el Día del Libro.
Ese idioma llegó al continente americano gracias a los viajes de Cristóbal Colón y a la conquista de América. Cuando se desmoronó el Imperio Romano los pueblos siguieron utilizando el latín pero cada región lo fue adaptando, tanto que aparecieron las lenguas romances o neolatinas.
Es parte de la historia atesorada por nuestra lengua materna, esa que merece ser conocida para reverenciarla, no únicamente a la hora de hablar, sino también de escribir, con el fin de ser entendido por la lógica en el pensamiento y adecuada interpretación, descripción y análisis de textos, exentos de ambigüedades.
Este asunto, además del celo por la ortografía, cobra ahora una importancia vital en las clases desde la Enseñanza Primaria hasta la universidad, un aspecto que desde mucho antes la escuela cubana debía otorgarle rango, pues es inconcebible que un ingeniero, un médico o un profesional ajeno a las disciplinas humanísticas, no sepa escribir correctamente.
El esfuerzo que se hace hoy en los centros educacionales por resolver tal vez cierto bache en la enseñanza general vale la pena, si consideramos que en la misma medida en que los estudiantes lo asimilen y apliquen, repercutirá en la cultura general integral del pueblo, a la que tanto se ha aludido, y el Estado ha invertido.
Por una parte los frutos están a la vista, en el sentido de que Cuba se ha convertido en una universidad -voluntad política por medio-, donde hay derecho a superarse de acuerdo con su interés, capacidad, necesidad y potencialidades.
Si bien hay un trecho grande aún por recorrer, si lo analizamos desde el punto de vista de que no hay plena concordancia entre el nivel de instrucción logrado con el de educación, en algunos casos.
En esa vertiente debe fortalecerse el trabajo en estos tiempos en que se aprecia una positiva transformación de la escuela cubana, que apunta hacia el perfeccionamiento de los contenidos y la calidad y diversidad de conocimientos que el alumno debe adquirir.
Responsables del anhelo de hablar bien y escribir mejor somos todos: padres, madres, maestros, guías de pioneros, periodistas, comunicadores, para ascender en un asunto que concierne a toda la sociedad que saldrá ganando al forjar hombres y mujeres más instruidos y educados.
El idioma de Cervantes tiene su día de celebración a partir del año 1702, pero es prerrogativa de quienes educamos de alguna manera, hacer que todos los días sean para honrar la lengua materna, hablando y obrando sin petulancia, sin arideces, sin sentido acusador; eliminando los espacios donde abundan las palabras obscenas y las agresiones verbales.
Hablando bien y escribiendo mejor, le rendiremos tributo también a esa tradición de pedagogía en la tierra cubana, y en particular la santiaguera, donde no se oculta el orgullo de poseer muy buenos maestros.

viernes, 30 de marzo de 2012

Vilma en la memoria

AÍDA QUINTERO DIP
Este 7 de abril la eterna presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, Vilma Espín Guillois, cumpliría 82 años, y para honrarla, profundizar en su pensamiento y seguir bebiendo de su legado, las federadas santiagueras le dedican una jornada de homenaje y recordación Por siempre Vilma.
Surina Acosta Brook, miembro del Consejo de Estado y secretaria general de la FMC en la provincia, señaló que harán énfasis en las actividades con jóvenes continuadoras de sus sueños, con actos de ingreso a la organización y conversatorios que versarán sobre la vigencia de la vida y obra de la destacada combatiente del Ejército Rebelde y Heroína de la Revolución.
Agregó que habrá encuentros con mujeres de sectores decisivos en el acontecer socioeconómico del territorio, y se significará el aporte de la singular revolucionaria en el desarrollo de los círculos infantiles, el sistema de becas, la creación de los huertos escolares, la educación sexual y las estructuras para la atención a la familia.
Como colofón de la jornada -apunto Acosta Brook-, se realizará en el Memorial que lleva su nombre en la que fuera su casa en la Ciudad Héroe, el I Taller Vilma en la memoria, el día 7 de abril, para promover el conocimiento de su hermosa hoja de servicios de la Patria, y debatir en torno a la labor de la mujer en la Revolución, así como el papel social que le corresponde desempeñar a la organización en los momentos actuales.
Será ocasión propicia para tener presente lo que dijo Fidel ante su fallecimiento, el 18 de junio del 2007: “El ejemplo de Vilma es hoy más necesario que nunca”, convocando a recordar siempre a esa simpar cubana que legó una obra imperecedera a las nuevas generaciones.
Porque Vilma fue sencillamente una cubana auténtica, de una
regia y a la vez sencilla personalidad en la que sobresalía la hondura de su pensamiento y su proverbial manera de amar la vida.
Amó el arte y lo irradió, tenía una linda voz, especial para el canto; una mujer hermosa, elegante, parecía modelo, con una dulzura y delicadeza en el trato cautivante y un comportamiento ético que la distinguía.
Parecía una virgen, dijo una anciana santiaguera en los días de lucha clandestina, cuando la vio pasar como una flecha por el techo de su casa huyendo de los guardias de la tiranía que la perseguían, tras una acción junto a otros jóvenes revolucionarios.
Pero también esta ejemplar cubana anidó rebeldía en su pecho desde la adolescencia, interpretando la necesidad de cambiar el panorama de la tierra oprimida. Prefirió consagrarse por entero al arte de luchar por la libertad de su pueblo.

En su amada tierra de Santiago de Cuba donde ya había nacido una Mariana Grajales de cuya estirpe se nutrió, llegó Vilma al mundo, el 7 de abril de 1930. Ahora en que se cumplen 81 años de su natalicio y su casa en San Jerónimo No. 473 se convirtió en un memorial, el principal compromiso de las santiagueras y cubanas todas es mantenerla viva entre nosotros.
Así será, a cada paso estará su impronta; en la Universidad de Oriente, la misma que la viera desafiar al régimen en la época de estudiante de Ingeniería Química Industrial; en las casas que ante el peligro le dieron abrigo para que nadie pudiera dañarla; en la ciudad que la sintió combatiendo y forjando sueños, la eligió diputada al Parlamento cubano y le entregó siempre un cariño muy especial.
En la legendaria urbe donde la vieron vestir el uniforme verde olivo, por primera vez, el 30 de noviembre de 1956, en el levantamiento armado, como miembro del movimiento revolucionario bajo la guía de Frank País, y estimulada luego de la osadía de los asaltantes al Moncada con Fidel, Raúl, Abel, Boris Luis, y dos valerosas mujeres: Haydée y Melba.
No es posible olvidar su singular sonrisa, que la distinguió entre los guerrilleros en los días de la Sierra Maestra, cuando ella y Celia Sánchez eran las niñas lindas de la tropa y los rebeldes lo mismo les regalaban flores, que las acompañaban a riesgosas misiones.
Vivió años de avatares y desafíos disímiles, propios de una Revolución, pero siempre conservó esa dulzura, mezcla de madre, compañera y amiga.

jueves, 29 de marzo de 2012

La cultura santiaguera no cabe en un escenario

Aída Quintero Dip

Cuando se afirma que Santiago de Cuba es una tierra afortunada, razones no faltan; tan rica y diversa como su historia es la cultura, tan alegre y rítmica como su música es la ciudad, tan rebelde y hospitalaria como sus calles son las personas que la habitan llenándola de tradiciones y de luz.
Es que Santiago de Cuba es también un bolero de Pepe Sánchez, un son de Matamoros, un lienzo de Ferrer Cabello, el Bertillón 166 de Soler Puig; una danza del Caribe hecha folclor, una conga de Los Hoyos que hace vibrar los vitrales, las tejas de las casas y los pies de los bailadores.
No podía tener mejor ubicación que a orillas del Mar Caribe, para reflejar como un espejo sus célebres montañas, para que ni el nativo ni el visitante la olviden por esa magia singular que irradia, cantada por trovadores de todas las épocas. Hay que admitir como el poeta Waldo Leyva en Una definición de la ciudad, que si las puertas no están abiertas a la guitarra puedes decir que Santiago no existe.
Espacio de afinidad de mitos, leyendas y realidades, en la urbe palpita la vida; como expresara el profesor catalán Don Francisco Prat Puig: “Es donde la trova exhala su amorosa y lánguida canción acompañada de moriscas guitarras, en el ambiente morisco de nuestra arquitectura. A modo de respiro de las calles santiagueras, donde también las comparsas marcan el ritmo acompasado del salto de sus hijos, bajando de la loma hacia el bajío de sus trochas, para fiestar a sus anchas”.
Como plaza de raigambre en la cultura, puede considerarse esta oriental ciudad gracias a su exquisito acervo, reconocido en el país e internacionalmente, que ha trascendido luego del triunfo de la Revolución, sobre todo, por su calidad, hondura y alcance popular.
Atrás quedó la política cultural de los gobiernos burgueses, de carácter eminentemente simbólico, que servía para denotar la clase en el poder, con exponentes que no representaban cultura nacional, sino más bien la foránea pues era un arte de elite.
Al nacer una Revolución social y cultural se estructuró un sistema dirigido a satisfacer las necesidades culturales y fortalecer los rasgos más identitarios; estimuló la creación de instituciones, de acuerdo con las diversas manifestaciones artísticas y literarias, para promover desde el ámbito local hasta internacional lo más auténtico; fundó un sistema de escuelas para la formación de artistas y profesores, y se organizaron acciones sistemáticas atendidas por las casas de cultura, que irrumpieron en el panorama cubano.
Un valor agregado de la cultura santiaguera es que no es únicamente privativa de los grandes escenarios, garantía de disfrute y participación del pueblo en variados proyectos desde los barrios y casas de cultura de la comunidad, desde la zona de montaña hasta el litoral, con dedicación especial a grupos vulnerables y a la población penal.
Resulta -en esencia- fiel reflejo de la idiosincrasia del pueblo al que va destinada; es seductora como su propia gente que la hace perdurar cuando es buena y la olvida muy pronto cuando carece de esa fuerza que le imprime vitalidad al paso de los años.
En resumen, la cultura en Santiago de Cuba no cabe en un escenario, esa mezcla de hondura popular y alto rango artístico la hacen inmensa en su esencialidad.